RESTAURANDO LA CONFIANZA EN TU MATRIMONIO.

La confianza en el matrimonio es el ingrediente más esencial y necesario para que dos personas vivan juntas seguras y consagradas una a la otra.   Así como la confianza es el cimiento de tu relación con Dios, también debes tener confianza en la persona a la que le consagraste tu vida en este mundo. Cuando se ha cometido un abuso de confianza en el matrimonio, comienzas a dudar la dedicación de tu cónyuge y a dudar todas sus promesas. Sin un cambio drástico en esta situación, la relación entera corre peligro.

Existen malas costumbres que pueden destruir la confianza en el matrimonio. Se comete un abuso de confianza al ser descubierto en una mentira o en una serie de engaños; al romper compromisos, al coquetear con otra persona o al caer en el adulterio. Si se ha cometido alguna de estas ofensas en tu matrimonio, la confianza entre tú y tu cónyuge está destrozada. Cuando los judíos fueron tras otros dioses, nuestro Padre celestial describió una sensación de dolor y traición muy parecida. Dios dijo, “Se acordarán de cómo sufrí por culpa de su corazón adúltero, y de cómo se apartaron de mí y se fueron tras sus ídolos malolientes.” (Ezequiel 6:9) Obviamente Dios conoce el dolor que se siente cuando una infidencia te rompe el corazón. Él entiende lo que es ser traicionado y entiende tus dudas acerca del futuro de tu relación.

Si tu matrimonio ha de sobrevivir, deben restaurar la confianza, y establecer una relación nueva. Pero puede que te preguntes, ¿es eso realmente posible?

¿Es posible restaurar la confianza perdida?

La respuesta a esa pregunta es, ¡Sí! Las Escrituras nos muestran varios ejemplos donde se ha restaurado la relación y la confianza después de sufrir ofensas graves. Considera la magnitud del rechazo frío y cruel de Pedro. Como discípulo y amigo, Pedro gozaba de un trato íntimo con Jesús. Públicamente confesó su eterna fidelidad a Jesús. Sin embargo, al presentársele la oportunidad de salvarse a sí mismo, Pedro negó conocer a Cristo, no sólo una vez, sino tres veces. A pesar de que lo traicionó, Jesús personalmente buscó a Pedro después de su resurrección para reconciliarse con él. ¡Qué muestra de la misericordia y gracia de Dios hacia este réprobo amilanado! Después de que Jesús se reconcilió con Pedro, lo reintegró por completo al trabajo ministerial. Obviamente, sí es posible reconciliar y restaurar la confianza en una relación.

Les aconsejo que reflexionen sobre los muchos ejemplos de este tema que se encuentran en las Escrituras. Otros ejemplos que ayudan a aclarar esto son: (1) La manera como Dios restauró a su pueblo adúltero, Israel (Jeremías 30:17; Joel 2:25)   (2) La restauración de la relación entre Pablo y Juan Marcos, después de que este mostró una falta de dedicación al trabajo (Hechos 15:36-41; 2Timoteo 4:11) (3) La reconciliación llena de lágrimas entre Jacobo y Esaú después de años de separación causada por el engaño de Jacobo (Génesis 27:41; Génesis 33:4) (4) La reconciliación conmovedora entre el hijo pródigo y su padre (Lucas 15:15-32)

Sin embargo, no pienses que es fácil simplemente por que en el pasado algunas gentes lograron restaurar su relación. Salomón declaró, “Más resiste el hermano ofendido que una ciudad amurallada; los litigios son como cerrojos de ciudadela.” (Proverbios 18:19.) Por lo tanto, puedes estar seguro de que las dos personas en la relación tienen mucho trabajo por delante. Para restaurar el compañerismo y la confianza, debes eliminar las rejas que te separan de tu cónyuge.

¿Cómo comienzas a renovar la confianza?

1. Confesión sincera.El primerpaso para restaurar la confianza es una confesión sincera de parte del cónyuge que cometió el abuso de confianza. La verdad siempre es el primer paso en toda reconciliación. Las Escrituras claramente declaran que todo aquel que quiera permanecer en la casa de Dios y convivir con Él, debe “de corazón [decir] la verdad. ” (Salmo 15:2) Después de que cayó en el adulterio con Betsabé, el rey David también reconoció que un corazón sincero es el primer paso hacía la reconciliación con Dios. David entendió lo que Dios realmente quería: “Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo; en lo secreto me has enseñado sabiduría.”

(Salmo 51:6)

Si deseas la sabiduría de Dios y Su ayuda para reconciliar tu matrimonio debes comenzar con la verdad. Recuerda que lo único que el Espíritu Santo puede bendecir es la verdad, porque Él es “el Espíritu de verdad” (Juan 14:17) La confesión se considera genuina, sólo cuando la persona habla abiertamente de su pecado. Salomón declara, “una respuesta sincera es como un beso en los labios.” (Proverbios 24:26) Sin embargo, un engaño continuo es como darle una bofetada a tu cónyuge. Causa un dolor profundo.

Si dices la verdad a medias, o si fabricas información para aparentar inocente, cuando tu cónyuge se dé cuenta de que has mentido, será como si hubieses vuelto a cometer el mismo pecado. Por lo tanto, debes ser sincero con Dios y con tu pareja. Esto no quiere decir que debes revelar todos los detalles de tu pecado, especialmente si caíste en el adulterio. Recuerda, no especifiques los detalles de tu acción perversa. Cuando Pablo se refiere a esas acciones perversas, él claramente declara, “porque da vergüenza aun mencionar lo que los desobedientes hacen en secreto.” (Efesios 5:12) Recuerda que todo lo que sabemos acerca del adulterio del rey David es que cayó en él.

2. Humildad. Tu actitud al confesar es igual de importante. Si tratas de justificar tus acciones y le echas la culpa a tu cónyuge, de inmediato levantarás una barricada a la reconciliación. Necesitas una buena dosis de humildad si esperas obtener el perdón de tu cónyuge. Debes entender que tu arrogancia es una de las causas principales del deterioro de tu relación. Comienza por admitir abiertamente la soberbia en tu corazón. Debes reconocer que, “Al fracaso lo precede la soberbia humana; a los honores los precede la humildad.” (Proverbios 18:12) Por lo tanto, ríndete ante Dios y ante tu pareja.

Si no te rindes, no percibirás personalmente la gracia de Dios en tu vida —la cual es tu única esperanza de reforma. Pedro dijo, “Revístanse todos de humildad en su trato mutuo, porque ‘Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes.’ ” (1 Pedro 5:5)

Pídele a Dios que te dé un corazón humilde. Dirígete a tu cónyuge reconociendo sólo tus propias faltas. Si tu pareja también necesita confesar, Dios se lo revelará. Primero confiesa humildemente y deja que Dios se encargue del resto.

3. Arrepentimiento total. Ya que se hizo una confesión sincera y sumisa, debes cambiar el comportamiento que destruyó la confianza. Si has mentido, deja de hacerlo. Si haz mantenido una relación inapropiada o si caíste en el adulterio, termina esa relación de inmediato. Si no has cumplido con tus promesas, comienza a cumplirlas. Si esperas algún día restaurar la confianza con tu cónyuge, es ahora cuando debes mostrar un arrepentimiento completo y total. Si cometes alguna otra falta o si das la apariencia de que la cometiste, tu pareja acertará al suponer que tu reconciliación no es sincera. Por esa razón, Pablo insistió en que aquellos que sinceramente querían seguir a Cristo se “arrepintieran y se convirtieran a Dios, y que demostraran su arrepentimiento con sus buenas obras.” (Hechos 26:20) ¿Muestran tus obras tu arrepentimiento?

4. Restablece la relación. El abuso de confianza en un matrimonio indica una debilidad fundamental en el matrimonio y en la relación con Cristo de uno de los cónyuges, o talvez de los dos. Por lo tanto, después de resolver el asunto que causó el abuso, debes restablecer y fomentar una relación más íntima en ambos, el campo espiritual y el matrimonial.

Primero, les sugiero a ambos, marido y mujer, que hagan examen de conciencia y consideren su propio andar con Cristo para identificar la deficiencia en su relación. Cada vez que los discípulos fracasaban, Jesús siempre insistía en preguntarles el porque. Él les preguntó a los discípulos, “¿Por qué se asustan tanto? ¿Por qué les vienen dudas? (Lucas 24:38) Jesús desafió a sus seguidores pidiéndoles que determinaran la razón de su desobediencia. “¿Por qué me llaman ustedes ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que les digo?” (Lucas 6:46) Por lo tanto, debes esforzarte por entender el motivo de tus dudas o el por qué de tu desobediencia a Dios, lo cual causó el abuso de confianza. Al determinar la causa de tu fracaso descubrirás exactamente como puedes cambiar tu rumbo y restaurar tu relación con Cristo.

Segundo, debes también evaluar tu relación matrimonial y determinar con precisión lo que necesitas cambiar. Por ejemplo, si un cónyuge cayó en el adulterio, debes definir la causa. En su sabiduría Salomón le preguntó a su propio hijo esta simple pregunta, “¿Por qué, hijo mío, dejarte cautivar por una adúltera? ¿Por qué abrazarte al pecho de la mujer ajena? (Proverbios 5:20) Si lees todo el contexto de ese pasaje, Salomón instruye que la mejor medida preventiva para no ser cautivo de una mujer impudente es el mantener una relación íntima y cautivadora con tu propia esposa. ¿Existe el cariño entre tú y tu cónyuge? ¿Mantienes una amistad entrañable? ¿Fomentas la afinidad espiritual, la afinidad moral, la afinidad en la comunicación, y la afinidad sexual con tu pareja? Si no tienes este tipo de afinidad en tu relación, debes determinar porqué careces de ello. Al estrechar la unión entre ustedes, se restaurará la confianza en tu matrimonio.

Si el abuso de confianza fue una mentira o una serie de mentiras, debes entender la causa. ¿Esas mentiras fueron el resultado de una debilidad en el carácter de la persona, o existen otras circunstancias que contribuyeron al engaño? Por ejemplo, ¿existe una falta de comunicación en el matrimonio? O —¿carece la libertad de expresar una diferencia de opinión? ¿Estas mentiras fueron agravadas por una actitud dominante o burlona, por un control excesivo, o por dureza de palabras? Para poder resolver los problemas en el matrimonio deben tratar debidamente esos temas y cualquier otro factor contribuyente.

5. Permanece en amor. Otra consecuencia del abuso de confianza es el temor de que ese comportamiento se repetirá en el futuro. Para eliminar ese temor, los dos deben optar por permanecer en amor. ¿Por qué? Al restablecer tu relación en amor, por consecuencia, echa fuera el temor de tu corazón. El apóstol Juan declara el poder del amor: “el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor.” (1 Juan 4:18) Por lo tanto, es esencial que le pidas a Dios que te llene de Su amor y que te ayude a demostrarle ese amor a tu pareja de una manera sincera y práctica. Al demostrar un amor puro hacía tu cónyuge le aseguras que realmente has cambiado. Sólo el amor desecha el temor yaciente de otra traición. Además, cuando el cónyuge ofendido opta por amar, le afirma al cónyuge ofensor de que realmente se le ha perdonado.

Considera las siguientes demostraciones prácticas de amor:

(a) Expresa y demuestra un perdón genuino por todas las faltas, las del pasado y las actuales. Dios te demostró Su amor con Su perdón. Jesús nos mostró Su corazón y Su anhelo cuando oró desde la cruz, “Padre, perdónalos” (Lucas 23:34).

(b) Expresa y afirma con frecuencia el amor entre ustedes. Pablo le indicó a la iglesia en Corinto que esa era su responsabilidad hacia aquel que había abusado de su confianza. Él les ordenó: “es suficiente el castigo... deberían perdonarlo y consolarlo para que no sea consumido por la excesiva tristeza. Por eso les ruego que reafirmen su amor hacia él.” (2 Corintios 2:6-8).

(c) En sacrificio, cede esos asuntos en los que tú y tu cónyuge están en desacuerdo. Al sacrificarte por tu cónyuge le muestras que realmente quieres una relación diferente. Dios demostró Su amor “por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8) Por lo tanto, perdonen, reafirmen su amor y comiencen a servirse el uno al otro con abnegación.

6. Tiempo.   El sentido común nos dice que si se requiere tiempo para sanar una herida, también se requiere tiempo para sanar un corazón quebrantado. Jesús dijo que

Él vino a sanar a los quebrantados de corazón. (Lucas 4:18 RV’60) Esa explicación te garantiza que eso es exactamente lo que Él quiere hacer en tu vida—pero eso toma tiempo. No te hagas ilusiones pensando que las cosas cambiarán de la noche a la mañana. Las Escrituras nos dicen que todos somos “tardos de corazón para creer” (Lucas 24:25) Es muy probable que a los dos cónyuges les cueste trabajo creer que las cosas realmente cambiarán en su matrimonio. Sin embargo, los dos deben ejercer su fe y esforzarse por preservar la relación. Recuerda que Jesús acostumbra a cambiar vidas y a reconciliar a los distanciados. Lo hace todos los días de la semana a aquellos cuyos corazones están dispuestos a obedecer. ¿Estás dispuesto a tener paciencia y a darle a Dios tiempo para actuar? La palabra, “paciencia”, da por entendido que se necesita suficiente tiempo. Si fuera posible rectificar todos los problemas al instante, obviamente no habría necesidad de tener paciencia. Permite que la paciencia “lleve a feliz termino la obra” en tu matrimonio. (Santiago 1:4)

Aún más, al pasar el tiempo tendrás la oportunidad de observar a tu pareja. Veras si los cambios son verdaderos o simplemente manifestaciones ilusorias. Para reiterar, el arrepentimiento genuino siempre se demuestra con obras que ya sea, ratifican tu fe o te muestran que está mal colocada. Las Escrituras explican que “tiempo después” las acciones de Caín revelaron el fruto de su corazón. (Génesis 4:3) Con el tiempo se da a conocer el árbol por su fruto. (Mateo 7:20) ¡No olvides esta valiosa verdad!

7. Cuidado con el fariseísmo.

Finalmente, quiero advertirle al cónyuge ofendido: Cuidado con el fariseísmo. Si esa actitud se arraiga en tu corazón, causará una avería a todos tus esfuerzos por restablecer tu relación. Además, si tratas a tu pareja con desdén, con soberbia y con una actitud acusadora, no solamente menoscabas tus esfuerzos por restaurar la relación, pero también estropearás tu propia convivencia con Dios. ¿Recuerdas la vanagloria del Fariseo quien oró y le agradeció al Señor por no ser como otros hombres? Observa que el pasaje revela que este hombre no le oraba a Dios, mas bien se hablaba “consigo mismo.” (Lucas 18:11) ¿Por qué? Porque Dios siempre resiste al altanero y vanaglorioso. Nadie tiene motivo para enaltecerse o para actuar con arrogancia por algo que hicimos o algo que no hicimos. Somos salvos por Su gracia y es Su gracia la que nos sostiene. No olvides que todos somos pecadores. Nos parecemos el uno al otro. No existe “tentación que no sea común al género.” (1 Corintios 10:12) Pablo le advirtió a todos los creyentes: “si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer.” (1 Corintios 10:12) Si crees que tú nunca caerías en el mismo pecado, ni fallarías de la misma manera que tu cónyuge, te engañas a ti mismo.

La mejor manera de mantener la actitud adecuada es de auto-examinarte regularmente y sacar de tu corazón la viga de soberbia (Mateo 7:5)

Una Advertencia.

Si después de que se descubre el abuso de confianza no observas las acciones y actitudes mencionadas anteriormente (con la excepción del fariseísmo) sabrás entonces que algo anda muy mal. Si tu pareja justifica sus acciones culpándote a ti por el fracaso, o continua en su comportamiento inmoral, eso significa varias cosas:

(1) Muestra que tu cónyuge no siente compunción ni pesar por el pecado cometido (2 Corintios 7:9-10)

(2) Significa que tu pareja realmente no desea una reconciliación ni una mejora en su relación con Dios ni contigo. Dios no perdona a las personas que dan excusas, ni a las que eluden su responsabilidad. Él responde solamente a una confesión sumisa, humilde y sincera que resulte en un arrepentimiento total, “quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, halla perdón.” Dios mismo se niega a dispensar misericordia cuando una persona encubre y justifica su pecado. Por lo tanto, no pienses que careces de espiritualidad o cariño si tú haces lo mismo. Sí, tú tienes que perdonar a tu cónyuge de todo corazón, pero la reconciliación de tu relación será imposible a menos que sincera y humildemente se busque el perdón (Mateo 18:35; Lucas 17:1-3).

(3) Cuando una persona no se arrepiente y opta por justificar su pecado, es cuestión de tiempo antes de que cometa otro abuso de confianza. Dios no te pide que seas tapete para que otro te use y abuse de ti. Por lo tanto, haz tus decisiones conforme el fruto total de la actitud, palabras y acciones de tu cónyuge. Si estos indicios contradicen las Escrituras y el sentido común, no debes confiar en ninguna manifestación que se haya hecho. Sin embargo, talvez pienses que la Biblia nos instruye a “creer todo” (1 Corintios 13:7) Este versículo debe entenderse en el contexto de la enseñanza total de la Biblia. Por supuesto que debes creerlo todo, a menos que tengas pruebas que claramente muestren lo contrario. Por ejemplo, si tienes pruebas de que tu pareja continua con la misma conducta que causó el abuso de confianza, sería una tontería creerle sus manifestaciones de fidelidad. Se escucha decir, “ El amor lo cree todo, pero el amor no es tonto.” Aún Jesús se negará a creer simple manifestaciones en el último día. Él basará Su juicio únicamente en la vida que la gente llevó. Jesús dijo, “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?’ Entonces les diré claramente: ‘Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!’’’ (Mateo 7:21-23) De esto puedes estar seguro (a), Jesús no es ningún tonto. Observa que Cristo hizo ese comentario justo después de advertirles a sus discípulos que examinaran el fruto de los profetas falsos. Además, Pablo estableció claramente que aquellos que piden nuestra confianza deben ser “dignos de confianza”. (1 Corintios 4:2)

Si dudas la sinceridad de tu cónyuge o si percibes una conducta dudosa y contradictoria, pídele a tu pastor o a uno de los diáconos de tu iglesia que hable con tu pareja para obtener una segunda opinión. Si están asistiendo a consultas matrimoniales con su Pastor, es muy probable que él ya conozca la respuesta a esa pregunta. Finalmente, pídele a Dios que te otorgue Su sabiduría divina (Santiago 1:5) Él conoce el corazón de todo hombre. “Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.” (Hebreos 4:13)

!Qué Dios te guié mientras intentas restablecer la confianza en tu relación!

 

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Be assured that His love for you is more than just words in some book that say "I love you." He has proven His love for you by demonstrating it before the eyes of all men.

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There are two things you need to know once you’ve asked Jesus to take over your life. First, you need to understand what has just happened to you. Second, you need to know what the next steps you should take to begin growing in your Christian walk.

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