¿CUÁL ES EL DESIGNIO Y EL OBJETIVO FINAL DEL MATRIMONIO?

 

De recién casados, ¿qué expectativas tenían de su matrimonio —¿te casaste buscando seguridad con alguien que cuidaría de ti — o talvez, para escapar del hogar de tus padres? Toda pareja que se casa tiene varias razones y motivos por los cuales eligen ser marido y mujer. No obstante, ¿conoces el designio para el matrimonio que Dios declara en las Escrituras? —¿entiendes como lograr el objetivo que Él ha establecido para tu relación?

Este artículo te ayudará a comprender el designio de Dios para el matrimonio y te dará ideas prácticas para hacer realidad Su anhelo en tu unión conyugal.

El Objetivo

En el principio, después de que Dios creó todas las cosas sobre la tierra, incluyendo a Adán, Él dijo, “No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada” (Génesis 2:18.) Dios formó a la mujer y se la presentó a Adán. Luego las Escrituras exponen este principio perdurable: “por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser” (Génesis 2:24.) En este versículo Dios claramente revela Su intención de que el marido y su mujer han de fundirse en un solo ser. Por lo tanto, unidad es el designio de Dios y el objetivo final para todo matrimonio.

La mayoría de las parejas ya han escuchado estas frases un solo ser o unidad.  Sin embargo, muchas parejas no entienden su significado y secretamente se preguntan si dicha unidad es realmente posible. Aún los que creen que el fundirse en un solo ser es el objetivo de todo matrimonio cristiano, también ellos se preguntan si tal unidad puede hacerse realidad en su matrimonio. ¿Qué nos enseñan las Escrituras acerca de como obtener esa unidad con tu cónyuge?

¿Cómo se obtiene esa unidad?

La solución al misterio de cómo fundirse en un solo ser se encuentra en otra palabra que se usa para describir el matrimonio: compañerismo. La afinidad en tu compañerismo es el método que Dios diseño para que se fundan en un solo ser. El profeta Malaquías usó esta palabra cuando reprendió al pueblo de Dios por su severidad hacia las esposas. Él declaró, “El Señor actúa como testigo entre tú y la esposa de tu juventud, a la que traicionaste aunque es tu compañera, la esposa de tu pacto” (Malaquías 2:14.)

Salomón describió la unión conyugal de la misma manera al prevenir a su hijo contra las mujeres impudentes que lo podrían seducir. El rey le ruega a su hijo que haga caso a la sabiduría divina para que le libere de “la mujer ajena, de la extraña de palabras seductoras que, olvidándose de su pacto con Dios, abandona al compañero de su juventud” (Proverbios 2:16.) Una vez mas, la unión conyugal se representa como un pacto de compañerismo.

En estos versículos hay 2 palabras hebreas que se han traducido como compañero(a). Ambas palabras denotan una amistad íntima que nace cuando 2 personas se entrelazan con su amor. Me agrada la manera que la Biblia usa la imagen del tejido para describir este acoplamiento. El tejido es algo que todos entendemos por que hemos visto a alguien tejer un suéter o frazada. Considera este modelo por un momento. Al entretejer se requiere que uno deliberadamente entrelace diferentes hilos para hacer una sola labor. Si tomas 2 hilos de diferente color y los entrelazas para formar un lindo diseño eso mostraría, con tremendo impacto, la verdad que Dios quiere comunicar. Toda acción que procura la afinidad en tu compañerismo te entreteje con tu pareja. De la misma manera, toda acción que menoscaba la afinidad con tu cónyuge suelta el punto y afloja la unión total de sus vidas. He visto el fruto del tejido deliberado en muchos matrimonios.

Estas parejas se esfuerzan en buscar y aprovechar toda oportunidad para entretejerse y el resultado es una amistad entrañable e íntima. Pero, es triste decir que también he visto muchas parejas que día a día menoscaban ese compañerismo entre ellos y como consecuencia tienen muy poco que los une. Cuando se comete el adulterio en un matrimonio, desgarra cada punto y destruye todo. Para que sobreviva el matrimonio esa pareja tiene que comenzar una nueva labor. ¡No permitan que suceda eso!

Lo imprescindible del tejido

Si quieres evitar la soledad y la tentación en tu matrimonio debes permitir, de todo corazón, que Dios cambie todo aquello que impida el compañerismo con tu pareja. Deben entrelazarse en cada una de las partes de su matrimonio. Menciono esto porque cualquier parte de la relación que no se entrelace se convertirá en el punto débil de tu defensa. Ese será el lugar preciso en el que Satanás te tentará y tratará de dividir tu matrimonio.

Por lo tanto, comienza ahora a evaluar cada parte de tu relación matrimonial y determina las fortalezas y debilidades de tu compañerismo. ¿Qué partes de tu matrimonio debes considerar? Examina cuidadosamente la relación espiritual en tu matrimonio, tu afinidad en la moral —en la comunicación —en la crianza de tus hijos —en la recreación —y en tu relación sexual. Habla de estos temas con tu cónyuge y resuelvan hacer los cambios necesarios. Si te descuidas y no tomas estas medidas, tú y tu pareja quedan expuestos a la tentación y a distanciarse el uno del otro. Si el objetivo y el designio de Dios para el matrimonio es el compañerismo, ¿no crees que ese debe ser tu objetivo también?

El secreto del tejido

En tu matrimonio la llave que abrirá el camino a un compañerismo más íntimo es el amor. El apóstol Pablo oró por la iglesia Colosense rogando, “para que cobren ánimo, permanezcan unidos por amor” (Colosenses 2:2.) Si una simple amistad dentro del cuerpo de Cristo se entrelaza con amor, cuánto más se entrelazan las vidas con el amor de marido y mujer. Sin embargo, recuerda que el amor conlleva resolución. El amor es la resolución cotidiana de dar, servir y comunicarse con cariño y respeto. Esta practica siempre amalgama a la pareja.

Por lo tanto, si percibes una falta de compañerismo y una distancia entre tú y tu pareja, pregúntate —¿ de qué manera estás mostrando tu egoísmo?   Te aseguro que en cada una de estas situaciones egoístas, tú has optado por no amar. La manera más sencilla de fomentar el compañerismo es de invertir esa tendencia y cariñosamente hacer todo lo contrario. Si has sido obstinado

—cede tus derechos y llega a un acuerdo. Si has sido insensible y duro de palabras —resuelve hablar con delicadeza y presta más atención. El resultado será la intimidad y la amistad que tanto deseas y anhelas.

Pero puede que te preguntes, ¿cómo obtengo esa voluntad para hacer esos cambios? —¿dónde consigo ese amor? Estamos tan distanciados. ¿Cómo volvemos a ser como antes? La respuesta es simple. Si quieres regresar a tu primer enamoramiento con tu cónyuge, debes regresar a tu primer amor con Cristo. ¿Por qué digo eso?

—Porque todo problema matrimonial comienza con un problema espiritual. Si guardas resentimiento y amargura en contra de tu pareja y te niegas a perdonar, estos pecados naturalmente te alejan de Dios. Primero, acércate al Señor, y podrás entonces recibir Su gracia y poder para tratar apropiadamente a tu pareja. El fruto de Su Espíritu que reina dentro de ti siempre produce amor. (Galatos 5:22-23) Si quieres que Dios te ayude a cambiar, debes confesar tus propias faltas en tu matrimonio y recibir Su perdón. Las Escrituras dicen, “Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, halla perdón” (Proverbios 28:13.)

Ahora consideremos los temas concretos que deben tratar en su matrimonio y cómo lograr esos cambios prácticos.

1. Afinidad espiritual.

La relación espiritual entre ustedes dos es el meollo de su matrimonio que permite que todas las otras partes de su relación funcionen bien. ¿Tienes tú una verdadera afinidad espiritual con tu pareja? ¿Oran juntos fielmente por su matrimonio —sus vidas personales —y su familia? ¿Platican acerca de las cosas que están aprendiendo en sus propios estudios bíblicos o en el último servicio al que asistieron en la iglesia? Estos son los temas que debes abordar si quieres estrechar tu afinidad espiritual con tu pareja. Lamentablemente, muchas parejas no se molestan en tomar tiempo para fomentar este tipo de compañerismo. Muchas veces los maridos y las mujeres confiesan que tienen una mejor relación espiritual con una amistad del trabajo o de la iglesia. ¿Es esta tu situación? ¿Estás dispuesto(a) a tomar deliberadamente las medidas necesarias para estrechar la relación espiritual con tu cónyuge? Si es así, ¿qué es lo que debes hacer?

Primero, comiencen a orar juntos. No existe ningún versículo que le ordene a una pareja orar juntos porque se da por entendido que dos creyentes naturalmente lo hacen.

El apóstol Pedro exhorta a los matrimonios a que se aprecien mutuamente porque “así nada estorbará las oraciones de ustedes” (1Pedro 3:7.) En este versículo Pedro supone que los creyentes casados oran juntos. De la misma manera, el apóstol Pablo aconseja a los maridos que compartan con sus esposas las verdades espirituales. (Efesios 5:26) ¿Por qué se presumen estas acciones? —Porque así es como los cristianos se relacionan entre ellos. Por lo tanto, comparte con tu cónyuge lo que Dios te está enseñando y oren el uno por el otro. Reflexiona por un momento: si alguien toma el cuidado de darse a conocer de esta manera, ¿no crees tú que tu amistad con esa persona sería más íntima?

Si quieres estrechar el compañerismo en tu matrimonio, la comunión espiritual debe tener prioridad. Determina la hora del día que sea más conveniente para orar y platicar juntos. Durante ciertas épocas de tu matrimonio, antes de tener hijos o al jubilarte, es muy sencillo y normal dedicar tiempo a la oración y a pasar

ratos juntos. Simplemente aprovechas las oportunidades que se presentan. (Efesios 5:15-16) Sin embargo, cuando tienes varias exigencias tales como las presiones de tu carrera, la crianza de tus hijos, o las responsabilidades de tu ministerio, tienes que dedicar tu tiempo deliberadamente. Si no lo haces con deliberación, nunca tendrás suficiente tiempo para hacerlo.

2. Afinidad en comunicación.

Para mantener una verdadera amistad y compañerismo en tu matrimonio, la comunicación es imprescindible. Debes poder comunicar tus ideas y opiniones libremente sin el temor de hacer el ridículo o ser objeto de represalias. Todas las relaciones íntimas se cimientan con la premisa, contigo puedo platicar de cualquier cosa. ¿Tienes la confianza para intercambiar ideas y platicar sobre cualquier tema con tu cónyuge? ¿Pueden conversar acerca del horario cotidiano —de sus batallas y sus victorias —de sus anhelos y sus metas? Eso es una verdadera afinidad: engendra una relación satisfactoria y entrañable. El apóstol Juan describe la dicha de esa comunión en una de sus bendiciones: “aunque tengo muchas cosas que decirles, no he querido hacerlo por escrito, pues espero visitarlos y hablar personalmente con ustedes para que nuestra alegría sea completa”. Observa el deseo de Juan de comunicarse personalmente. Él anticipaba que eso lo llenaría de alegría.

¿Cómo fomentas este tipo de afinidad en la comunicación? —Es el resultado de un esfuerzo esmerado y continuo. ¿A qué tipo de esfuerzo me refiero? —A que a diario y con esmero debes tomar tiempo para conversar con tu pareja. También tienes que esforzarte por combatir los puntos débiles en tu comunicación. ¿Cuáles son algunos de estos puntos débiles?

a.) Actitud: Cuándo conversas con tu pareja, ¿tienes una actitud arrogante o acusadora? o —¿actúas con indiferencia y distante? ¿Refleja tu actitud amargura o irritación?

b.) Palabras: ¿Usas palabras duras y agresivas? —¿mientes o usas palabras evasivas para no decir la verdad? —¿usas palabrotas?

c.) Acciones: Cuándo conversan, ¿interrumpes a tu cónyuge o le completas sus oraciones? ¿Tratas de dominar la conversación con tu palabrería? o —¿usas tu silencio para controlar a tu pareja? ¿Acostumbras a cargarle la culpa a otro cuando tu pareja menciona una de tus faltas?

Estos son solamente algunos de los temas que todo matrimonio tiene que encarar. Si permites que el Señor te despoje de estas faltas, te evitarás muchos problemas y tendrás la alegría completa que describió el apóstol Pablo. Recuerda lo que dice Salomón, “El que refrena su boca y su lengua se libra de muchas angustias”. (Proverbios 21:23)

Para un estudio más detallado sobre la comunicación ve el Tomo 5, Ejemplar 2 y el Tomo 5, Ejemplar 5 de esta misma publicación.

3. Afinidad en la moral.

Aparte de la afinidad espiritual y la afinidad en comunicación, también debes tener un vínculo emocional con tu pareja. Si esquivas el vínculo emocional, eso muestra la dureza y la distancia que existe en tu relación. ¿Puedes compartir con tu pareja tus inquietudes más recónditas? —o

¿tienes miedo de dar a conocer tus sentimientos? ¿Das y recibes apoyo moral al final de un día pesado —o sufres a solas? —¿pueden reír y llorar juntos? ¿Permiten y aceptan sus diferencias en temperamento —o se critican el uno al otro? Estos temas les indicarán si su relación es superficial o íntima.

El apóstol Pablo no vacilaba en compartir sus sentimientos de pena y dolor, o sus ilusiones con sus seres queridos. Él expresó sus sentimientos más profundos cuando le escribió a los Corintios, “En efecto, decidí no hacerles otra visita que les causara tristeza. Porque si yo los entristezco, ¿quién me brindará alegría sino aquél a quien yo haya entristecido? Les escribí como lo hice para que, al llegar yo, los que debían alegrarme no me causaran tristeza. Estaba confiado de que todos ustedes harían suya mi alegría. Les escribí con gran tristeza y angustia de corazón, y con muchas lágrimas, no para entristecerlos sino para darles a conocer la profundidad del amor que les tengo” (2 Corintios 2:1-4.) Observa que Pablo libremente reseñó la angustia y las lágrimas que derramó por sus problemas.

¿Cómo obtienes esa familiaridad en tu relación? Al crear un ambiente de aprobación y apoyo moral tú y tu cónyuge tendrán la suficiente confianza para abrir su corazón. Debes avanzar paso por paso. Tienes que madurar en tu vida espiritual, lo cual te habilita para expresarte con dominio y ternura. Sólo en este ámbito tendrás la seguridad de que sí

puedes darte a conocer y compartir tus temores más íntimos, tus alegrías y tus tristezas. Así mismo, descubrirás una afinidad entrañable como nunca antes. Abre tu corazón y comienza a compartir de una manera diferente.

4. Afinidad en la recreación.

El saber divertirse juntos es un elemento esencial en un buen compañerismo. Probablemente habrás escuchado la frase, “la familia que reza unida, permanece unida”. Eso es cierto, pero yo también agregaría, “la familia que se divierte unida, permanece unida”. ¿Recuerdas cuando comenzaron a salir juntos?

—y ¿cómo se divertían los dos! ¿Por qué cambió eso?

Obviamente el noviazgo es muy diferente a la relación diaria del matrimonio. Además, al nacer los hijos, ellos requieren la mayor parte de tu tiempo y atención. Sin embargo, esto no quiere decir que ya no has de disfrutar la compañía de tu pareja. Cuando no toman tiempo para divertirse juntos es fácil perder la amistad y el cariño que antes tenían. Evidentemente, Salomón y su esposa lograron mantener el romance al pasar mucho tiempo solos. La Biblia nos dice que Salomón invitó a su esposa a que lo acompañara a caminar por los campos y a admirar las flores. (Cantares 2:10-14) La esposa de Salomón también invitó al rey a que viajara con ella por los campos. (Cantares 7:1-13) ¿Por qué no invitas a tu cónyuge a pasar un rato juntos esta semana? Salgan a caminar después de la cena, almuercen solos o asistan juntos a un evento especial. Eso transformará su relación.

5. Afinidad en la crianza de los hijos.

Uno de los temas que causa mayor división en el matrimonio es el de no coincidir en un método para criar a los hijos. Para lograr ese tipo de solidaridad en tu matrimonio deben llegar a un acuerdo sobre la enseñanza y disciplina de los niños. Al actuar en conjunto, ayudándose y respaldándose el uno al otro, la crianza de sus hijos será una forma de compañerismo en lugar de un conflicto. ¿Qué situación tienes tú? Si la crianza de tus hijos ha creado un conflicto en tu matrimonio, las siguientes ideas pueden facilitar un acuerdo sobre este tema de suma importancia:

Primero, reconoce que los dos tienen fortalezas y debilidades en su personalidad, su habilidad como padres y sus niveles de estrés. Dios los ha unido para templar y equilibrar el uno al otro. Las Escrituras declaran que ambos, la madre y el padre deben participar en la enseñanza de los hijos. Por lo tanto, los dos deben avanzar hacia la misma meta. Salomón aclara esta verdad cuando dice, “Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre y no abandones las enseñanzas de tu madre” (Proverbios 1:8.)

Segundo, siéntate y platica con tu cónyuge de los objetivos que tienen para sus hijos y como planean alcanzarlos. Los mandamientos de Dios tienen un objetivo y propósito especial. ¿Coinciden tus objetivos con los de Él? Pablo dijo, “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1Timoteo 1:5 RV ´60.) Estos son solamente algunos de los objetivos principales que debemos tener en nuestras propias vidas y las vidas de nuestros hijos.

Tercero, pídele a Dios que abra tus ojos y te dé entendimiento de tus propias debilidades en la crianza de tus hijos y que te ayude a ceder a tu cónyuge cuando percibas la posibilidad de un problema. Por ejemplo, si pierdes los estribos al disciplinar, o si te das por vencido(a) y no disciplinas —deja que tu pareja se encargue de esto. Si tu opinión sobre la crianza de los hijos no esta basada en las Escrituras y esto crea un conflicto con tu cónyuge, comiencen juntos a estudiar este tema para iniciar la conversación, el compromiso y el acuerdo.

Cuarto, cuanto sea posible, platiquen en privado acerca del mal comportamiento y disposición de su(s) hijo (a/s) y acuerden en como remediarlo. Luego, juntos los dos apliquen la disciplina. De esta manera logran 2 cosas: ustedes no estarán en desacuerdo a causa de algo que en realidad es un problema de su hijo(a), y también le mostrarán un frente unido a sus hijos. Al tomar estos pasos, evitarán que sus hijos se aprovechen de sus diferencias —lo cual disminuye drásticamente la posibilidad del conflicto en el matrimonio.

Para un estudio más detallado sobre la crianza de los hijos, visita www.calvaryag.org y busca nuestra serie llamada “Parenting Principles”(disponible solo en inglés)

6. Afinidad sexual.

Para poder disfrutar de la verdadera afinidad sexual que Dios diseño para tu matrimonio, debes establecer y mantener una afinidad en todas las otras partes ya mencionadas. Si no tienen afinidad en su vida espiritual, no tienen un vínculo emocional o no pueden conversar ni divertirse juntos, les será muy difícil disfrutar de una relación sexual satisfactoria. Sin embargo, si realmente tienen una afinidad en todas las otras partes y aún así tienen dificultades sexuales, deben identificar y resolver los problemas subyacentes que están causando esta brecha. ¿Cómo logras eso?

Antes que nada, no minimices tus problemas sexuales y no creas que tu relación sexual no es esencial para complementar tu compañerismo. Permíteme ilustrar de la siguiente manera: Si tienes un motor de ocho cilindros en tu auto pero solo siete bujías funcionan, ¿qué rendimiento daría? Andaría, pero muy bruscamente. ¿Por qué andaría bruscamente? Porque el motor fue diseñado para marchar con los ocho cilindros, y no siete. Así mismo, Dios diseño el matrimonio para que funcione adecuadamente y con facilidad, sólo cuando la pareja se ama y se deleita en todos los aspectos de su matrimonio. Tu relación sexual es uno de esos aspectos importantes. Dios te creó con cuerpo, alma y espíritu. Por lo tanto, debe existir una afinidad en cada una de estas partes. ¿Cómo se logra una afinidad sexual? Para satisfacer el anhelo por la intimidad y la unanimidad, deben amarse y entregarse el uno al otro con regularidad. Las Escrituras nos mandan a no negarnos sexualmente y a manifestarle a nuestro cónyuge el afecto que le corresponde. (1Corintios 7:3-5) El retener las relaciones sexuales con tu cónyuge es una rebeldía contra el mandato de Dios, y claramente profana tus votos matrimoniales. A pesar de eso, me sorprende la frecuencia con la que parejas cristianas admiten en mi consultorio que la intimidad sexual no existe en su matrimonio, o es muy limitada. Si te niegas a satisfacer los deseos sexuales de tu pareja, la expones al crear la posibilidad de que ésta encare una tentación arrolladora. De la misma manera, también es condenable que obligues a tu cónyuge a tener relaciones sin su consentimiento. (1Corintios 7:5) El resolver a amarse significa que considerarán los deseos del otro.

Lo principal es buscar la solución a los problemas que los han dividido (espiritual, moral o físico) Si puedes identificar los problemas sexuales, platica con tu pareja y busquen una solución. Si esto no da resultado, acudan a un consejero. Sobre todo, pídele a Dios que cambie tu corazón y resuelve a amar a tu cónyuge. Luego, alléguense con regularidad y tengan relaciones. Resuelve mostrar cariño a tu pareja durante las relaciones sexuales. No permitas que el acto sexual sea solamente un acto físico con poco cariño y ternura. Además, busca oportunidades para acariciarse sin expectativas sexuales. Expresa tu amor y cariño con palabras y caricias. Este tipo de conducta fortalece e invita tus encuentros sexuales.

Si quieres más sugerencias sobre como lograr afinidad sexual, lee el capítulo 18 de mi libro, Married and How to Stay That Way (disponible en inglés)

Para concluir, si Dios le habló a tu corazón y te mostró las partes de tu matrimonio a las que le falta afinidad, —¡no pierdas ni un día más! Haz lo necesario para rectificar esta falta. Pídele a Dios que te ayude a determinar que medidas debes tomar para lograr una afinidad completa y verdadera. ¡No te arrepentirás!  

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There are two things you need to know once you’ve asked Jesus to take over your life. First, you need to understand what has just happened to you. Second, you need to know what the next steps you should take to begin growing in your Christian walk.

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Then, look up the Scriptures and fill in the answers. To help locate the references, use the table of contents in your Bible. All the references are in the New Testament.

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