CÓMO TENER UN MATRIMONIO MÁS AMISTOSO

La historia de uno de los más grandes romances en la Biblia se encuentra en el Antiguo Testamento, en el libro Cantar de Cantares. El rey Salomón y su esposa la sulamita gozaron de una relación que muchas parejas quisieran imitar. ¿Qué formaba el centro de esa relación? La sulamita señala uno de los ingredientes más importantes. Dice acerca de su marido, “Tal es mi amado, tal es mi amigo” (Cantares 5:16). Declara que la amistad estaba en el fundamento de su relación y lo que daba colorido a su romance.

Tal vez te preguntes, “¿Cómo podré desarrollar tal amistad con mi pareja? ¿Existen cosas específicas que yo puedo hacer para estimular la amistad? ¿Cómo puedo ofrecer una mejor amistad a mi pareja?” Mientras lees este artículo, examina tu relación y decide en qué forma hay que hacer ajuste para que tú y tu pareja lleguen a ser mejores amigos.

1. Sé amigo. Salomón nos dio uno de los mejores consejos cuando dijo, “En todo tiempo ama el amigo” (Proverbios 17:17). El amor es más que buenos sentimientos o una sensación emocional; es un modo de actuar. Es un compromiso. El amor siempre actúa con bondad hacia los demás. La verdadera amistad nace y se mantiene por actuar en amor. ¿Estás mostrando esta cualidad de la amistad a tu pareja, o le muestras crítica, rencor, o una actitud independiente? La forma en que te relacionas con tu cónyuge determina en gran parte de qué forma él o ella actuará contigo. La Biblia nos advierte, “Lo que el hombre sembrare, eso segará” (Gálatas 6:7). Por eso, tú necesitas considerar primeramente tus propias acciones, para determinar si eres buen amigo o no. Jesús también enseñó este concepto de la amistad cuando dijo, “Todas las cosas que quieran que los hombres hagan con ustedes, así también hagan ustedes con ellos...” (Mateo 7:12). Por eso, ¿qué estás haciendo para demostrar amistad a tu pareja?

Es necesario reconocer que hay personas que con todo el corazón tratan de dar amistad a su pareja. Existen personas que tienen un corazón tan duro que resisten todo intento de mostarles amor. Acuérdate, Jesucristo vino como amigo a su pueblo, y ellos rechazaron su amor, y al final le crucificaron. Por eso, no te extrañe que a veces tu amistad es rechazada. Sólo asegúrate de que tú no seas la causa, y que tú sí estés ofreciendo amistad continuamente a tu pareja. Si entonces te rechaza, tu conciencia estará limpia porque habrás intentado regularmente y sinceramente darle amistad.

2. Diariamente, pasen tiempo juntos comunicando. Una de las características de la verdadera amistad es que los buenos amigos pasan mucho tiempo platicando. Normalmente se pasa mucho tiempo en compañía de los mejores amigos. Los buenos amigos disfrutan mucho estar juntos, sólo por el motivo de estar juntos y compartir lo que tienen en común. Juntos se ríen, se consuelan, y se confían sus anhelos y temores. ¿Cuándo fue la última vez que te sentaste con tu pareja a platicar acerca de cómo te sientes en cuanto a tu trabajo, tu iglesia, tu ministerio, o tu relación con Cristo? Se disfruta tremendo gozo hablando y compartiendo acerca de las cosas que a uno le importan más. ¿Por qué no toman el tiempo para que ustedes dos vayan solos a tomar un refresco o un café, para compartir estas cosas y disfrutar de este tipo de comunión? La esposa de Salomón describe el gozo que se encuentra en este tipo de comunicación: “Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto” (Cantares 2:14). Así mismo, Salomón no se quedaba atrás expresándole verbalmente su amor a su esposa (Cantares 4:1-15; 6:4-10; 7:1-9). Para poder experimentar la amistad y cálido romance que esa pareja disfrutaba, ustedes tienen que tomar el tiempo para la comunicación.

Jesucristo enfatizó con sus discípulos la importancia de la buena comunicación para la amistad: “Ya no les llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero les he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, se las he dado a conocer a ustedes” (Juan 15:15). Él deseaba algo más que una relación como la de siervo y amo; para él debía ser de amor y amistad. Sí: somos sus siervos, pero somos más que siervos. Somos sus amigos. Jesús llamó a sus discípulos sus amigos porque él les había dado a conocer todo. Todo lo que escuchó de su Padre les había comunicado. En otras palabras, Jesús consideraba que era indispensable comunicar a sus verdaderos amigos todas las cosas que para él eran más importantes.

Lo opuesto es también muy cierto. Entre menos hablas con un amigo, más es la distancia que se abre entre ustedes. Piensa en aquellos amigos que ahora viven lejos, con los cuales no se ha mantenido estrecha y frecuente comunicación: ¿qué sucede? La distancia en kilómetros llega a ser una distancia en la amistad. La única forma de cerrar la distancia física es mantener mucha y muy frecuente comunicación, porque así la amistad prospera.

Además, necesita haber la posibilidad de señalar a tu amigo, en forma amigable, las debilidades que les afectan la amistad entre ustedes. Esto es un aspecto indispensable de la verdadera amistad. Confrontarse en forma benigna, con comunicación abierta y no agresiva, hará que su amistad sea más estrecha y más profunda. Salomón dijo, “Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto. Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece” (Proverbios 27:6-7). Si un amigo tuyo ve que estás a punto de hacer algo dañoso, claro que tratará de detenerte. A veces esto puede lastimar, pero realmente tu amigo es amigo leal. El verdadero amigo te reprenderá precisamente porque son amigos, y los amigos son sinceros el uno con el otro.

Si desean ser mejores amigos y ver que el romance en su matrimonio aumente, tiene que aumentar la comunicación honesta. Esto significa que tendrán que apartar tiempo suficiente para desarrollar este aspecto de su relación. Pide a Dios el valor para ser honesto en todo lo que platicas. Si procuran hablar la verdad en amor, se evitarán muchos conflictos y se logrará una comunicación mejor y más abierta. ¡No pierdas el gozo de disfrutar buena comunicación con tu pareja!

3. Resuelvan los conflictos. La Biblia declara que un tiempo todos fuimos enemigos de Dios.   “Pero ahora nos ha reconciliado” (Colosenses 1:21). Esta obra de reconciliación se hizo porque Jesús quiere amistad y relación con nostros. Él dijo, “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13). En la cruz él dio la suprema muestra de su amor y su oferta de amistad. Sólo pudo hacer tal oferta porque primero nos reconcilió consigo mismo por medio de su muerte. Además, no sólo en su muerte, sino también en su vida demostró que él piensa en serio acerca de la reconciliación. Las Escrituras nos dicen que Jesús era “amigo de publicanos y pecadores” (Mateo 11:19). Él se hizo amigo de los rechazados, los que nadie quería amar, que todos despreciaban. Él aun ofrecía amistad a los que le odiaban. Esto era su modo de vivir, fue lo que atrajo a cada uno de nosotros.

Si quieres llegar a disfrutar este tipo de amistad en tu matrimonio, tú necesitas tener el mismo corazón y actuar con reconciliación hacia tu pareja. Los conflictos aún no solucionados destruyen la intimidad y la amistad en el matrimonio. Deben ver cada conflicto no solucionado como un ladrillo en una pared invisible que divide su matrimonio. Cuando tú no quieres resolver un conflicto, tú estás colocando otro ladrillo en esa pared que va hacia arriba. Si siguen construyendo esa pared, al final practicamente no existirá una relación entre ustedes. Por eso, es indispensable resolver todos los asuntos y conflictos que han estado suprimiendo o dejando pendientes en su matrimonio. Ten por cierto que en el momento que tú empieces a guardar rencor y amargura en tu corazón, la amistad y la intimidad empezarán a desaparecer. Esto se aplica en todas las relaciones humanas.

Considera cómo funciona esto en relación con un compañero de trabajo. Si tú estás guardando rencor, y rehusas reconciliarte con él, los dos van a sentir la tensión entre ustedes. No van a poder trabajar juntos si no sacan a luz el conflicto para poder resolverlo. Por eso el apóstol Pablo exhorta a los cristianos que mantengan cuentas claras y cortas. Dice, “...no se ponga el sol sobre vuestro enojo...” (Efesios 4:26). A pesar de esta exhortación tan clara, muchas parejas cristianas violan este precepto a cada rato, rehusando reconciliarse, y dejando pendientes los conflictos durante varios días, semanas, meses, o aún años. Acuérdate: cuando se acuestan enojados, al otro día todavía despiertan enojados. ¿No sería mucho mejor resolver el conflicto el mismo día, para poder comenzar el siguiente día con un corazón tierno en lugar de un corazón duro?

Sí, a veces es difícil resolver algunos conflictos. Pero acuérdate que el que ama y tiene un sincero deseo de amistad avivada, siempre buscará reconciliación. ¡Sigan esforzándose! Examina tu propio corazón para ver en qué forma no has mostrado el tipo de amistad del cual estamos hablando, o en qué forma no has mostrado amor verdadero. Confiésalo a tu pareja y pide perdón. Si quieres que el romance y la amistad crezcan en tu matrimonio, tienen que resolver sus conflictos.

4. Corresponde a las peticiones de tu pareja. Éste es otro aspecto importante de la amistad. Para ilustrar, veamos una situación paralela: Supongamos que pidieras ayuda de una de tus amistades para algo muy importante. Si tu amigo rehusara ayudar sin dar una buena razón, ¿no habría una tensión entre ustedes? O supongamos que pidieras a un amigo que dejara de hacer algo ofensivo, y siempre se le olvidara, ¿no sería su insensiblilidad cada vez más molesta para ti? Y si siguiera con esa insensibilidad, ¿no llegarías a pensar que tal vez su “amistad” no es tan auténtica? ¿No es así en otras amistades? Claro que sí. La verdadera amistad implica que uno toma en serio las peticiones del otro y que se esfuerza para suplir la necesidad o petición. Esto es aun más cierto cuando se trata de algo ofensivo. Si una de las dos partes continuamente rehusa acomedirse, la amistad no va a durar mucho tiempo.

Jesús enseñó este precepto de la amistad acerca de sí mismo cuando dijo, “Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando” (Juan 15:14). Nuestra amistad con Jesús requiere un fuerte deseo de agradarle, y es de un nivel mucho más elevado que toda relación humana, porque somos llamados a obedecerle en todo. Pero aun así, si continuamente no hiciéramos caso a lo que él nos dice, la sinceridad de la amistad que profesamos queda en duda.

De semejante manera, si tú deseas desarrollar la amistad en tu matrimonio, entonces es básica la sensibilidad a las peticiones de tu pareja. Necesitas empezar a escuchar lo que tu pareja te está diciendo en cuanto a sus necesidades, y en forma activa y positiva buscar responder en amor a lo que te expresa. ¿Qué cosas está pidiéndote específicamente tu pareja? ¿Es algún comportamiento ofensivo que necesitas eliminar? ¿Es alguna muestra de afecto que necesitas empezar a hacer? Si son cosas razonables y bíblicas, debes empezar a amar bíblicamente en forma sacrificial, y entregarte a tu pareja en estas áreas. Tal vez hacer esto no sea fácil, pero, ¿quién dijo que el amor sacrificial sería fácil? Por eso lo llamamos amor sacrificial.

5. Deja de tratar de controlar. Asegúrate de que todo lo que pides de tu pareja sea razonable. No tienes la vocación de controlar cada detalle de la vida de tu pareja. Cuida de no tratar de convertir a tu pareja en un tipo de robot personal, sin identidad o personalidad propia. Esta libertad personal se ve aun en nuestra relación con el Señor. Es importante recordar que él no controla cada decisión que hacemos: cómo arreglamos el cabello, qué comemos, o quiénes serán nuestros amigos. Nos deja la libertad para escoger en todos los asuntos no morales de nuestra vida.

En la Epístola a los Romanos, el apóstol Pablo enseña a los cristianos este precepto para evitar el conflicto en aquellos aspectos no primordiales de vida y conducta. Algunas de las “áreas grises” de aquella época incluían cuestiones acerca de qué día era más correcto para adorar a Dios, o si era más espiritual comer carne o sólo legumbres. Pablo explica que debemos decidir estos puntos cada quien por sí mismo y que no debemos dejarnos ser juzgados por otros en esas cuestiones. Así es que para evitar conflicto sin provecho entre los cristianos, Pablo les enseña que “cada uno esté plenamente convencido en su propia mente” (Romanos 14:5).

En tu matrimonio existen muchos puntos que no son ni morales ni bíblicos, y pueden causar conflicto. Hay quienes critican a su pareja, no permitiendo que tenga un gusto o preferencia personal. Cuando esto ocurre, el verdadero problema es el egoísmo, el deseo de moldear a tu pareja a tu imagen. Tal rigidez solamente destruirá la misma amistad que quieres desarrollar. El amor verdadero prefiere no criticar las opiniones del otro, antes las acepta.

Vamos a ver unos ejemplos del deseo de controlar en la amistad. ¿Entrarías en casa de un amigo a criticar la decoración? ¿Regañarías a un amigo cada vez que hiciera algo que no te parece bien? ¿Interrumpirías a un amigo para decirle que no te importa su opinión? No haces eso precisamente porque la amistad no soportaría eso. En las demás relaciones que tenemos, no tratamos de controlar cada detalle de la vida de nuestros amigos, porque aceptamos que sus decisiones son personales, y son de preferencia individual. Si somos tan tolerantes con nuestros amigos, ¿por qué no lo somos con la persona que puede ser nuestro mejor amigo: nuestra pareja?

 

Si ves que estos ejemplos son aplicables, ¿por qué no aceptas las preferencias personales de tu pareja? ¿Por qué eres tolerante con una persona, pero eres exigente con otra? El problema es el egoísmo personal. Es importante llegar a un acuerdo en aquellas “áreas grises”, pero de alguna manera tú vas a tener que aceptar las diferentes ideas y opiniones de tu pareja. La verdad es que tu pareja nunca será exactamente como tú.

6. Pasen tiempo juntos en alguna diversión. Cuando eran novios, el tiempo para diversiones era muy importante en el desarrollo de su relación. Hacían tiempo para actividades divertidas, y pasaban muchas horas recordando eso, y planeando y soñando con actividades en el futuro. El tiempo que pasaron haciendo eso profundizó su amistad, la cual en su turno les llevó al romance y al matrimonio.

Sin embargo, muchas parejas dejan de continuar las mismas actividades amistosas que formaron la base de su relación. Es muy fácil enredarse con las necesidades de los niños, el trabajo y los negocios, o aún en deportes u otras diversiones personales. Por consecuencia, muchas parejas pasan menos tiempo juntos, y poco a poco su amistad marchita.

 

Es interesante notar que uno de los ingredientes de la amistad tan romántica de Salomón y su esposa la sulamita era que ellos disfrutaban actividades recreativas. Vemos en Cantar de Cantares que ellos pasaban su tiempo juntos no solamente a solas sino también se encontraban en el campo donde ella cuidaba a su rebaño (Cantares 1:7-8). Salomón le invita a ella a pasear en la primavera, para observar las flores (Cantares 2:10-13). La sulamita le invita a él a un paseo en las viñas de las aldeas (7:11-12).

 

¿Qué actividades disfrutan ustedes regularmente que sirven para desarrollar su amistad? ¿Hacen tiempo para estar juntos, o ya está todo el tiempo ocupado por otras cosas de menor importancia? Para que una actividad sea de provecho para desarrollar su amistad, tiene que ser algo que a los dos les gusta, de preferencia que no cueste mucho dinero, y que se pueda disfrutar regularmente. Esto es importante porque si no les gusta a los dos, o si cuesta mucho dinero hacerlo con frecuencia, no van a progresar.

Busca identificar aquellas actividades que pueden servir para desarrollar la comunicación entre ustedes. Es bonito ir al cine, pero eso no estimula la comunicación a menos que ustedes vayan a cenar o pasear antes o después para poder platicar y compartir sus ideas. Lo mejor sería una actividad recreativa que es divertida y que permite y estimula la comunicación; así desarrollarían dos áreas importantes. Los deportes o actividades campestres como caminatas, ciclismo, días de campo, ir a pescar, todos se pueden hacer sin gastar mucho dinero, y a la vez facilitan la comunicación.

7. Demuestra confianza en tu pareja. En el Antiguo Testamento, el rey David menciona a un amigo que le traicionó, y se refiere a éste como uno en quien él había confiado. “Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar” (Salmo 41:9). La amistad y la confianza siempre van de la mano, porque la confianza es ingrediente indispensable para toda amistad. Se necesita plena confianza de que el amigo se preocupe por uno, y que siempre buscará lo mejor para uno. La confianza produce una sensación de seguridad y respaldo por el compromiso mutuo.

Sin embargo, cuando tu pareja muestra duda de tu fidelidad o tu entrega, haciendo una interrogación cada noche acerca de qué hiciste ese día, o a quién viste, llegas a formar la idea de que no confía en ti. Tal amor no es de confianza, sino es egoísta, y demuestra temor, desconfianza, inseguridad, e inmadurez. El amor egoísta destruirá la amistad. Si alguien siente que su pareja es posesiva y que le quiere controlar, esto apaga el romance y la amistad, porque el uno se da cuenta que el otro no confía en su amor.

El apóstol Pablo dijo que el amor “todo lo cree” (1 Corintios 13:7). Esta confianza es ingrediente básico para la relación matrimonial que Dios desea formar en tu hogar. Él quiere que tú ames a tu pareja lo suficiente como para confiar en que te será fiel y cumplirá sus promesas. Si tratas de controlarle o chantajearle, sólo destruirás el amor. Cada vez que tú hables o actúes como si no confiaras en tu pareja, destruirás la amistad que hay entre ustedes.

Por otro lado, tú puedes sembrar desconfianza en el corazón de tu pareja por repetir errores del pasado, o por conducta incorrecta o imprudente. ¿Te ha descubierto en una mentira? ¿Has hecho algo que compromete tu integridad? Si tal es el caso, entonces tu pareja tiene razón si desconfía. Entonces, tú necesitas vivir de tal manera que ganes su confianza nuevamente. Para hacer eso, tienes que reconocer tus errores del pasado, y pedirle perdón. Además, suspende cualquiera actividad dudosa. La confianza podrá florecer nuevamente cuando tú seas completamente honesto, así demostrando que eres confiable. No hay nada incorrecto en el hecho de que tu pareja necesite pruebas concretas de tu confiabilidad. La confianza se desarrolla un poco cada día. ¿Por qué no comienzas hoy?

¿De dónde obtienes la habilidad para ser amigo?

Para ser el tipo de amigo que hemos estado examinando, tú necesitas un poder y un amor que va más allá de ti. ¿Por qué? Porque no está en nosotros el querer sacrificarnos, darnos por otros, o estar en cada momento dispuestos a servir a los demás. Nuestra naturaleza va en contra de eso. Sin embargo, el matrimonio requiere amor genuino y sacrificial, algo que nosotros no tenemos por naturaleza. Por eso, ya que somos por naturaleza egoístas, necesitamos la ayuda de Dios para llegar a ser el tipo de amigo que él pide que seamos en nuestro matrimonio.

La solución a este dilema causado por el egoísmo está en esto: crece primeramente en tu relación con Dios. Creciendo en amistad con Dios, naturalmente crecerás en amistad con tu pareja. Este es el modelo bíblico para lograr cualquier cambio en tu vida. Creciendo en amor hacia Dios, efectivamente crecerás en amor hacia los demás. El amor de Dios en ti destruye el egoísmo. El apóstol Juan dijo, “El que ama a Dios, ame también a su hermano” (1 Juan 4:21). En otras palabras, amarás a tu pareja porque el Espíritu de Dios mora en ti y busca expresar su amor en ti y a través de ti.

Esta verdad también se ve ilustrada en la vida de Abraham. En la Biblia, Abraham es señalado como un ejemplo de fe y amor a Dios. Sin embargo, él no nació así. Abraham desarrolló esa relación con Dios, creciendo en fe y andando en obediencia. Abraham fue llamado “el amigo de Dios” (Santiago 2:23). Su amistad con Dios transformó su vida día con día, volviéndole un hombre de fe y amor.

Si tú has abandonado la amistad con Dios, necesitas empezar aquí. Dios no quiere ser tu enemigo; quiere ser tu amigo. Demostró su sincero deseo enviando a su Hijo a morir por ti. Así extendió su mano hacia ti. Si tú quieres tomar esa mano, doblega tu corazón ahora mismo en oración, pidiendo su perdón y rindiéndote a su señorío. Siendo reconciliado con el Padre celestial y siendo su amigo, verás que esto será el primer paso a una mejor amistad en tu matrimonio. No pierdas la gracia y fortaleza que Dios desea darte. Él producirá todos los cambios necesarios en tu vida y matrimonio. Pídele que comience hoy su obra.  

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New Believers

There are two things you need to know once you’ve asked Jesus to take over your life. First, you need to understand what has just happened to you. Second, you need to know what the next steps you should take to begin growing in your Christian walk.

If you will take the time to open your Bible right now, you will begin to experience the joy of understanding God's glorious promises to you. Begin by reading the questions below.

Then, look up the Scriptures and fill in the answers. To help locate the references, use the table of contents in your Bible. All the references are in the New Testament.

What has just happened to you?
What do you become once you believe in and receive Jesus?

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