¿CÓMO PUEDE UNA ESPOSA APOYAR Y ASISTIR A SU ESPOSO?

 

Definir la función de la mujer en el matrimonio puede ser algo muy complicado. ¿Por qué? La razón principal, y la más evidente, es que muchas mujeres dan oído a las opiniones divulgadas en los medios de comunicación en lugar de estudiar las Escrituras para saber lo que Dios ha declarado. La esposa no debe usar la opinión pública como criterio para orientar su vida y su matrimonio. La segunda razón por la que el papel de la mujer es complicado es porque algunas mujeres simplemente no quieren escuchar ni hacer lo que Dios ha ordenado. Estas mujeres piensan que su proceder es mejor que el designio de Dios. Sin embargo, si buscas la opinión de Dios sobre este tema y le pides que te transforme en la mujer que Él quiere que seas, experimentarás el gozo que Él te ha prometido. Por lo tanto, considera lo que Dios dice sobre tu función como esposa.

 

¿Cómo quiere Dios que cumplas con tu responsabilidad?

 

1. Reconoce tu llamado. Si has de ser el apoyo de tu esposo, como lo diseñó Dios, primero tienes que entender Su llamamiento divino para tu vida. ¿Te das cuenta de que fuiste creada con el propósito de ser la ayuda de tu esposo? Moisés declaró, “Después dijo Jehová Dios: ‘No es bueno que el hombre esté solo: le haré ayuda idónea para él’” (Génesis 2:18 RV). La palabra ayuda significa una persona que presta apoyo a otra. Por consiguiente, la mujer fue creada porque el hombre necesitaba el apoyo de alguien que le asistiera con sus responsabilidades.

Ahora, si estas pensando, me parece degradante el ser no más que una ayuda, entonces considera lo siguiente: La idea de que la esposa es una ayuda para el esposo no la degrada en absoluto. La misma palabra ayuda se usa en referencia al Señor. David dijo de Dios: "las victimas confían en ti; tú eres la ayuda de los huérfanos” (Salmos 10:14 NVI). Pablo también llamó al Espíritu Santo nuestra Ayuda, “Así que podemos decir confiadamente: el Señor es mi ayudador” (Hebreos 13:6). Así pues, ya que el Señor deseaba ayudarnos en todo aspecto, Él creó a la mujer para apoyar y ayudar al hombre.

Además, observa que Dios creó una ayuda idónea. La palabra idónea significa apropiado o la parte equivalente que hace juego. La idea es como un par de guantes o zapatos que tienen una pareja que es diferente pero equivalente y con la cual hacen juego. Al igual que el guante derecho no se puede usar en la mano izquierda o viceversa, los hombres y las mujeres son diferentes pero se complementan y son parejos. El guante de la mano derecha no fue creado para la mano izquierda. Asimismo, una mujer no es igual que un hombre, pero sí es su compañera; y eso habilita a la pareja para trabajar juntos. Ambos, Adán y Eva fueron creados con un propósito determinado y divino.

¿Eres tú la compañera de tu esposo?

 

Sabiendo que Dios ha diseñado un plan para ti como esposa, ¿estás dispuesta a consentir y asentir a Su anhelo? ¿Estás dispuesta a ser el apoyo y la ayuda idónea de tu esposo? La razón por la que hago esta pregunta es porque he hablado con algunas esposas que no quieren ser la ayuda, quieren ser cabeza. Si estás tratando de ser cabeza, no podrás ser la ayuda de tu esposo. ¿Por qué?   Porque si insistes en ser cabeza, crearás conflicto y tensión entre ustedes. Esta es la primera decisión que debes tomar, ¿realmente quieres ser una esposa que apoya y ayuda a su esposo?

2. Transfórmate en una esposa virtuosa. El siguiente paso para transformarte en la ayuda de tu esposo es convertirte en una mujer virtuosa y de excelente carácter moral. Salomón instruyó: La mujer virtuosa es corona de su marido, Pero la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos” (Proverbios 12:4). ¿Cómo es una esposa virtuosa? La palabra virtuosa es la misma palabra Hebrea traducida hacendosa en las instrucciones que Salomón le da a las esposas en Proverbios 31:10-31. La palabra virtuosa se usa para hombres y mujeres y básicamente se refiere al carácter moral y a la fortaleza de la persona (Ex. 18:21; Rut 3:11).

Si deseas ser la mejor ayuda y apoyo posible para tu esposo, necesitas el carácter piadoso y la fortaleza moral que sólo se adquieren por medio de una relación personal con el Señor. El profeta Habacuc indicó que Dios le daba la fortaleza moral en medio de sus aflicciones: “El Señor DIOS es mi fortaleza; El ha hecho mis pies como los de las ciervas, Y por las alturas me hace caminar” (Habacuc 3:19). La palabra fortaleza en este versículo es la misma palabra Hebrea que también se traduce como virtuosa.

¿Tienes una relación íntima con el Señor para poder acercarte a Él y recibir Su fortaleza y Su virtud en medio de tus batallas? Para regocijar en el papel de compañera de tu esposo, tienes que aceptar el llamado a ser su ayuda y así percibirás el poder de Dios en tu vida. Te quiero alentar con las palabras de Salomón: “Engañosa es la gracia y vana la belleza, Pero la mujer que teme al SEÑOR, ésa será alabada” (Proverbios 31:30). Si veneras al Señor en tu vida, recibirás la fortaleza necesaria para ser la ayuda que Dios te ha llamado a ser.

3. La sumisión es esencial. A muchas mujeres les repugna la palabra sumisión cuando se refiere al papel de la esposa en el matrimonio. Muchas de ellas me han dicho que el precepto de la sumisión es una herramienta que muchos hombres usan para manipular y controlar a sus esposas. A estas mujeres les digo que en ciertos casos sí estoy de acuerdo con ellas. Sin embargo, la sumisión bíblica jamás se emplearía de esta manera. ¿Por qué digo esto? Considera lo siguiente: En la vida, en cierta manera, todos nos sometemos y ese sometimiento no lo consideramos perverso ni manipulador. Todos nos sometemos a las reglas de tránsito o se nos impondrá una multa. Nos sometemos a las leyes de nuestra nación o iremos a la cárcel. Nos sometemos al jefe o nos despedirá del trabajo.   Todos debemos ser sumisos y respetuosos con nuestras amistades para no ofenderlas o no tendremos amigos. Finalmente, es necesario someternos al Señor en todo. En otras palabras, de una manera u otra, todos estamos sujetos a alguien. Lo hacemos para ser obedientes, para mantener la armonía, para demostrar amor y para mantener el orden en nuestras vidas.

 

La idea de que la esposa es una ayuda para el esposo no la degrada en absoluto.

 

La Biblia declara lo siguiente acerca del matrimonio: “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo” (Efesios 5:22:24). ¿Por qué es esencial la sumisión de la esposa en el matrimonio? El captar esta verdad es tan importante como aprender a someterse en las áreas antes mencionadas. La sumisión establece la cadena de mando, la armonía y el orden en cualquier organización, incluso en la familia. Dios mismo decretó la sumisión entre las tres divinas personas de la trinidad. Pablo afirmó esto cuando declaró: “quiero que sepan que la cabeza de todo hombre es Cristo (el Mesías), y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios” (1 Corintios 11:3). Hay una cabeza de gobierno; hay una cabeza en la mayoría de las empresas. Por lo tanto, es razonable que haya una sola cabeza en la familia. Cuando te sometes a tu esposo, eliminas la contienda por el mando y eso hace que reine la armonía en tu relación.      

Yo sé que algunas esposas pensarán, pero mi esposo es un líder pésimo y no quiero someterme a él. Si piensas así, será difícil someterte; sin embargo, debes hacerlo.   Te recomiendo que imprimas mi publicación anterior, “¿Cómo debe un Esposo dirigir a su Esposa y a su Familia?”, y pídele a tu esposo que considere sus responsabilidades. Esta publicación la puedes encontrar en el sitio: www.covenantkeepers.org

4. Toma la posición de un siervo. Para llegar a ser la ayuda de alguien, tienes que servirle de alguna manera. Aun Jesús se hizo siervo de la humanidad para liberarnos de nuestra servidumbre al pecado. Él dio su vida para que nosotros pudiéramos ser libres. Jesús dijo, “así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar Su vida en rescate por muchos" (Mateo 20:28). Igualmente, Jesús le dijo a sus discípulos: “Un discípulo no está por encima del maestro,niun siervo por encima de su señor”, (Mateo 10:24); “el que entre ustedes quiera llegar a ser grande, será su servidor” (Mateo 20:26). De la misma manera, una esposa debe servirle a su esposo si desea ayudarle a cumplir sus responsabilidades como cabeza del hogar. Sí, al esposo también se le dice que debe servir en el hogar, pero él debe tomar la posición del siervo principal. Si ambos, el esposo y la esposa, se comprometen a servir en sus respectivas áreas, crearán el mejor matrimonio posible. Dos personas se servirán mutuamente, y juntas servirán al Señor y a su familia. Esto es lo que las Escrituras claramente proyectan para la pareja.

Entonces, ¿cómo y dónde puedes ser una mejor ayuda para tu esposo? ¿Qué te ha pedido él que hagas? ¿En qué área necesita ayuda? ¿Es ésta la primera en tu lista de prioridades o la última? Tus respuestas a estas preguntas te indicarán si eres una ayuda idónea y un buen apoyo para tu cónyuge.

5. Conviértete en su compañera. Para realmente ayudarle a alguien debes ser su amiga y compañera. Si no tienes una amistad y un compañerismo verdadero, la persona no confiará en que realmente le ayudarás cuando más te necesite. ¿Consideras tu matrimonio un pacto de compañerismo? El profeta Malaquías les urgió a los hombres que fueran justos y amorosos con sus esposas, “Porque el SEÑOR ha sido testigo entre tú y la mujer de tu juventud, contra la cual has obrado deslealmente, aunque ella es tu compañera y la mujer de tu pacto” (Malaquías 2:14). ¿Te das cuenta de que Dios es testigo del trato mutuo entre el marido y su mujer? Dios los ha llamado a que se unan para que mutuamente se amen, se edifiquen y que juntos alienten y formen a sus hijos. No puedes cumplir con tus responsabilidades si estás compitiendo con tu esposo.   El plan de Dios se llevará a cabo solamente si te conviertes en la amiga y cariñosa compañera de tu esposo.

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Si veneras al Señor en tu vida, recibirás la fortaleza necesaria para ser la ayuda que Dios te ha llamado a ser

 

¿Cómo te conviertes en su compañera? La palabra compañera significa alguien con quien te entrelazas. Por lo tanto, debes buscar cómo entrelazarte con tu esposo en lo espiritual, lo emocional, lo intelectual, lo verbal y lo sexual; al igual que en la crianza de los hijos y la recreación. Cuando se entrelacen, tu matrimonio se renovará.   Para una explicación más detallada de cómo alcanzar este tipo de compañerismo lee mi artículo titulado, “¿Cuál es el Designio y el Objetivo Final del Matrimonio?” el cual se encuentra en nuestro sito de la red: www.covenantkeepers.org

6. Sé una ama de casa hacendosa. Uno de los conflictos más grandes que surge constantemente durante las sesiones de asesoramiento matrimonial es el resentimiento que los hombres guardan contra sus esposas por no atender las faenas domésticas. De acuerdo con las Escrituras, esta es una de las responsabilidades principales de la esposa. Pablo les encomendó a las mujeres mayores a: “instruir (exhortar) a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a que sean prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada” (Tito 2:4-5). La frase hacendosas en el hogar significa encargarse y cuidar del hogar. Tal como el esposo debe trabajar para proveer para su familia, así la esposa debe trabajar y atender el hogar. Esto es más difícil cuando la esposa trabaja fuera del hogar. Ella, de igual manera, debe encargarse de sus responsabilidades dentro del hogar reconociendo que su familia tiene prioridad y que su empleo es secundario. Si es así, es necesario que el esposo le ayude a la esposa con los quehaceres de la casa para aliviar su carga. Un hogar feliz requiere que hagas malabarismos para dividir las responsabilidades y ayudarse mutuamente.

Proverbios 31:10-31 te ayudará a entender cómo lograr este balance. Este pasaje de las Escrituras es muy valioso porque trata los diferentes aspectos de las responsabilidades de la esposa. Es importante notar que esta esposa hacendosa tenía distracciones y actividades fuera del hogar, pero las tenía en perspectiva. Ella trabajaba mucho con las manos, pero primero proveía la comida para su hogar (Proverbios 31:15). Salomón declaró: [ella] “evalúa un campo y lo compra,” “planta una viña,” “extiende su mano al pobre,” “hace telas de lino y las vende, y provee cinturones a los mercaderes” (Proverbios 31:16; 20; 24). Estas referencias revelan que sí, es posible mantener un hogar y trabajar fuera de casa si tienes tus prioridades en orden.

 

La sumisión establece la cadena de mando, la armonía y el orden en cualquier organización, incluso en la familia.

 

También es importante entender porqué Salomón confiaba en su esposa hacendosa como dice en Proverbios 31: 11. El concluyó la descripción de su esposa alabando su vida espiritual y su veneración por Dios. Obviamente, Salomón pensaba que la virtud espiritual de su esposa afectaba su estilo de vida y todo aspecto del hogar. No era solamente una mujer temerosa de Dios, sino que balanceaba adecuadamente las responsabilidades del hogar con todas las responsabilidades de afuera. ¿Tu esposo confía en ti de esta manera? ¿Tienes tus prioridades en orden? Para tener un hogar ordenado, tranquilo y agradable, tienes que alinear tus prioridades con la voluntad de Dios. Para un estudio detallado sobre las prioridades, favor de leer “Adjusting your Priorities” que se encuentra en el sitio www.covenantkeepers.org

7. Respeta a tu esposo. Cuando el apóstol Pablo resumió sus mandamientos a los esposos y esposas él declaró: “En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido” (Efesios 5:32). Si realmente deseas ser la ayuda idónea de tu esposo, es esencial que lo respetes. ¿Cómo se demuestra ese respeto? En primer lugar, debes respetar a tu esposo simplemente por la posición que tiene en la familia. Él es cabeza del hogar y debe recibir ese reconocimiento. Debes respetar la posición de tu esposo al igual que respetas la posición de cualquier otra autoridad. Por ejemplo, tú no sabes nada del policía que te detiene en la carretera, pero le demuestras respeto. ¿Por qué? Porque respetas la autoridad que conlleva el puesto de policía. Igualmente, debes hacer lo mismo con tu esposo porque él es cabeza de la familia. Tu respeto hará que te sometas a él en la toma de decisiones, que le hables respetuosamente en público, que apoyes su liderazgo oralmente y lo alientes en privado. Si fallas en estas áreas, es una falta de respeto.

Puede que pienses, pero mi esposo no es creyente o es un creyente carnal; no lo puedo respetar ni sujetarme a él. Observa lo que dice Pedro en estos casos: “Asimismo ustedes, mujeres, estén sujetas a sus maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres al observar ellos su conducta casta y respetuosa(1 Pedro 3:1-2). Cuando te sometes a su liderazgo, demuestras esa conducta casta y respetuosa. ¿Estas tratando de conquistar a tu esposo demostrándole respeto? Si quieres ser una ayuda idónea que fomentará el desarrollo espiritual de tu esposo, demuéstrale respeto. Críticas, regaños y gritos no lo animarán a tomar el mando en el hogar. En lugar de eso, primero escucha sus ideas y luego explícale las tuyas. Si realmente quieres darle un buen consejo a tu esposo, usa la razón y palabras de aliento cuando compartas tus ideas. Habla amable y respetuosamente sin exigencias ni demandas. Recuerda, no es insubordinación estar en desacuerdo ni expresar tu opinión, simplemente hazlo con respeto.

8. Satisface su apetito sexual. Muchas veces en las sesiones de asesoramiento matrimonial me he dado cuenta de que las esposas tratan de controlar y manipular a sus esposos al privarlos de relaciones sexuales. He visto algunas esposas usar la sexualidad como un medio para controlar a sus esposos y ser cabeza del hogar. Este razonamiento y comportamiento no es cristiano y no es bíblico. ¿Por qué? Si usas la sexualidad de esta manera, has tomado lo que Dios diseñó como una expresión de amor y cariño y lo has convertido en una arma para el control. Este tipo de comportamiento hará que tu esposo te pierda el respeto y se aleje de ti.

 

Dios los ha llamado a que se unan para que mutuamente se amen, se edifiquen y que juntos alienten y formen a sus hijos.

 

Observa lo que Pablo predicó acerca de tu responsabilidad en el dormitorio: “Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No se priven el uno del otro, excepto de común acuerdo y por cierto tiempo, para dedicarse a la oración. Vuelvan después a juntarse, a fin de que Satanás no los tiente por causa de falta de dominiopropio”(1 Corintios 7:3-5). La palabra de Dios está muy clara. La relación sexual es un medio para expresar el cariño y el amor que le corresponde a tu esposo. ¿Reconoces que no tienes el derecho de negarle tu cuerpo a tu esposo? Tú le concediste el derecho a tu cuerpo el día de tu boda. Los esposos y las esposas se pueden negar a tener relaciones sólo cuando su pareja consiente o acuerda privarse. Esto es el común acuerdo que se menciona en este pasaje. Por lo tanto, tienen que llegar a un acuerdo sobre este tema sumamente íntimo. Aun más, Pablo advierte que si privas a tu esposo sexualmente, lo expones a una tentación de Satanás más fuerte.

Algunas de ustedes estarán pensando, no puedo satisfacer su deseo sexual porque su apetito es mucho más grande que el mío. ¿Cómo se resuelve esta situación? El amor siempre encuentra la manera de amoldarse a la frecuencia de las relaciones sexuales. Observa que en el pasaje anterior, Pablo predicó que un cónyuge no puede darle órdenes al otro, sino que juntos deben llegar a un cariñoso acuerdo. Si realmente se aman, encontrarán la manera de asentir—esto siempre da resultado. El amor le ayudará a uno a retener sus deseos y motivará al otro a iniciar algo cuando no tiene deseos. Por lo tanto, satisfagan mutuamente los deseos del otro.

Debes respetar la posición de tu esposo al igual que respetas la posición de cualquier otra autoridad.  

 

Puede que batalles con satisfacer sus deseos porque piensas que él no suple tus carencias emocionales o sexuales. ¿Cómo resuelves este problema? Si te niegas a satisfacer sus deseos sexuales, ¿qué ocurrirá? Tu relación se empeorará por la tensión y por la sensación del rechazo. En lugar de eso, satisface sus deseos sexuales y cariñosamente platícale de cómo él puede satisfacer tus necesidades. Este principio bíblico es simplemente, la regla de reciprocidad. “Todo cuanto quieran que los hombres les hagan, así también hagan ustedes con ellos” (Mateo 7:12). Cuando Jesús dice todo, esto significa que no importa cuál sea el asunto. Tú debes hacer por tu esposo lo que quieres que él haga por ti. Ahora bien, ¿cómo quieres que tu esposo te trate emocional o sexualmente? ¿Lo tratas a él de esa manera? Si no es así, no esperes ningún cambio en tu relación. De hecho, ¿por qué no usas la regla de reciprocidad en todas las áreas que he mencionado en este artículo? Si lo haces, te convertirás en el mejor apoyo y la mejor ayuda que él pueda tener.  

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New Believers

There are two things you need to know once you’ve asked Jesus to take over your life. First, you need to understand what has just happened to you. Second, you need to know what the next steps you should take to begin growing in your Christian walk.

If you will take the time to open your Bible right now, you will begin to experience the joy of understanding God's glorious promises to you. Begin by reading the questions below.

Then, look up the Scriptures and fill in the answers. To help locate the references, use the table of contents in your Bible. All the references are in the New Testament.

What has just happened to you?
What do you become once you believe in and receive Jesus?

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