¿CÓMO PUEDE LA ORACIÓN EDIFICAR TU MATRIMONIO?

 

Normalmente cuando aconsejo a los casados acerca de su matrimonio, trato de averiguar la profundidad espiritual de su relación. Para hacer esto, les hago una pregunta tan básica como “¿Con qué frecuencia oran juntos ustedes?” La respuesta revela mucho; en la mayoría de las parejas me dicen que muy poco oran juntos...lo normal siendo la oración de dar gracias antes de comer. Algunas veces me han dicho que la oración tiene poca importancia en su relación. Otras parejas afirman que para ellos la oración sí es muy importante, pero que sin embargo no han podido desarrollar la costumbre de orar juntos.

¿Qué crees tú acerca de esto? ¿Es la oración una parte integral de tu relación con tu pareja, o es solamente una formalidad antes de comer? ¿Crees que la oración realmente tiene algún efecto en la relación entre ustedes, que en verdad desarrolla más la profundidad del compañerismo enel matrimonio? En realidad, lo que haces como costumbre revela lo que crees acerca de la oración.

Para conocer mejor los beneficios de orar con tu pareja, vamos a ver cómo puede edificar tu matrimonio:

1. La oración les une espiritualmente ante Dios. Una de las mejores razones por las cuales tú necesitas orar con tu pareja fue dado por Jesús cuando dijo, “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo...acerca de cualquiera cosa que piden, les será hecho...” (Mateo 18:19). Al orar juntos, nos ponemos de acuerdo naturalmente mientras llevamos nuestras peticiones delante del Señor. De hecho, no es posible orar unidos y de corazón, sin ponerse de acuerdo. Al acercarse a Dios juntos, ustedes naturalmente unen sus corazones para una misma meta. Tal unidad se mostraba en la iglesia en el libro de Hechos, y era el fruto de orar juntos. Cuando los apóstoles fueron perseguidos, se juntaron los creyentes y “alzaron unánimes la voz a Dios...” (Hechos 4:24). El testimonio de las Escrituras es que cuando hubieron orado así, “tenían un corazón y un alma” (Hechos 4:32).

¿Hay algo más necesario en el matrimonio que eso, que tengan un corazón y un alma? ¡Cuán distinta es esa actitud a la independencia que se ve muchas veces! El acuerdo y la armonía que estos pasajes revelan indica el tipo de relación íntima que en verdad da satisfacción. Si deseas esta unidad espiritual en tu matrimonio, hay que comenzar a orar juntos; así verás crecer la unión en tu matrimonio. La oración es parte del diseño de Dios para tu matrimonio.

2. La oración fomenta la humildad y la honestidad. En el matrimonio, el tener un solo corazón no es algo que sucede automáticamente. Para realizarlo, se requiere en ustedes dos una actitud muy especial. Jesús enseñó que el tener un corazón honesto y humilde es algo indispensable para la oración efectiva. Contó la historia de dos hombres que se pusieron a orar en Jerusalén. Uno de ellos se sentía muy justo ya, y terminó orando consigo mismo nada más, porque Dios no le quiso escuchar. El otro hombre se humilló y clamó a Dios, “¡Dios, sé propicio a mí, pecador!” (Lucas 18:9-14). El segundo fue recibido y justificado por Dios simplemente porque confesó su necesidad honestamente y con humildad.

Por esta razón, si ustedes quieren crecer en esta área más, es necesario ser transparentes uno con otro, así como lo hacemos ante Dios. Cuando te humillas y reconoces tus propias necesidades ante Dios, estás también comunicando algo muy importante a tu pareja: estás mostrando que eres abierto, sincero, y vulnerable. Acuérdate, Dios da gracia a los humildes. A todos los matrimonios les hace falta más de la gracia de Dios para suavizar su relación.

En los matrimonios que he aconsejado, uno de los problemas que se han manifestado con más frecuencia es aquel orgullo que rehusa admitir alguna debilidad o necesidad. Sin embargo, el orar juntos es una forma fantástica de solucionar este problema. Es importante que tú tomes en cuenta que nadie en todo el mundo te conoce a ti, y las dificultades que enfrentas, mejor que tu pareja. El hecho de que tú rehuses orar con tu pareja acerca de estos problemas, o que tú trates de blanquear la situación, solamente los aleja más y más de aquella relación profunda e íntima que quisieran tener. Por eso, cuando oren juntos, necesitan ser honestos y humillarse ante Dios. Permite a tu pareja escucharte confesar tus necesidades abiertamente. Siempre estarán más unidos como resultado.

3. La oración desarrolla y profundiza su comunicación. La buena comunicación es una llave para la puerta al verdadero compañerismo, y la oración es la mano que da vuelta a la llave para abrir esa puerta. ¿Cómo puede ayudar su comunicación?

Para ver cómo la oración ayudará su comunicación, lee algunas de las oraciones registradas en la Biblia. Nota lo que sucede: ¿no entiendes mejor a la persona que está orando, ya que está comunicando sinceramente algo de su corazón? Un ejemplo de esto se ve en la oración de Salomón cuando dedicaron el Templo en Jerusalén. Habían multitudes presentes ese día, que al escuchar su oración, fueron unidos de corazón. La Biblia dice que cuando él había terminado de orar, todos ellos “...adoraron y alabaron a Jehová” (2 Crón.7:3). Y el poder leer esta oración de Salomón, el poder entender su corazón un poco, es también una bendición para nosotros. Nuestro corazón es animado porque Salomón comunicó honestamente de la profundidad de su alma ante Dios. Ofreció alabanza, afirmó su fe en Dios, y declaró su decisión de entregarle a Dios todo su corazón. Aun hoy la oración de Salomón nos comunica un mensaje poderoso. Porque Salomón se comunicó en oración, hoy conocemos su corazón.

Un aspecto tan especial de la oración es que se expresan cosas en ese contexto que pocas veces se comunican en una conversación casual. Por ejemplo, cuando una esposa oye a su marido orando intensamente acerca de una situación en el trabajo, tal vez se dé cuenta de lo difícil que es esa situación para él. Asimismo, cuando en oración reafirmas tu decisión de seguir y obedecer a Cristo, tu pareja puede sentir la confianza de que vas a cumplir con tus responsabilidades en el matrimonio también. Todo esto lleva un fruto apacible de confianza y de intimidad.

4. La oración establece compañerismo más profundo. Pensemos: ¿cuáles son aquellos puntos que estorban el compañerismo entre ustedes? ¿No tienen que ver con el orgullo, la independencia, y la falta de comunicación? Ya tratamos éstos en los tres puntos anteriores. Orando juntos en humildad, comunicando a Dios sus necesidades, ustedes naturalmente crecerán en una unidad espiritual que que da como resultado un compañerismo más profundo. Acuérdate: el compañerismo es la razón más fundamental de su matrimonio. El profeta Malaquías señala esta verdad cuando recuerda a los hombres que su esposa es su “compañera” (Mal.2:14). Si hace falta compañerismo en tu matrimonio, la oración es uno de los medios para poder desarrollarlo. Si evitas unirte con tu pareja en la oración, siempre faltará algo en su relación. Acuérdate: al acercarnos a Dios, nos unimos más con nuestra pareja.

5. Tu matrimonio será edificado, porque tú serás edificado. Nunca saldrás perdiendo si inviertes tiempo para orar con tu pareja. La Biblia enfatiza este precepto: cuando tú oras, el resultado es edificación. En la carta de San Judas, leemos que debemos edificarnos “sobre [nuestra] santísima fe, orando en el Espíritu Santo” (Judas 1:20). Orando y pidiéndole a Dios por las necesidades, y esperando en comunión con él, tú serás edificado. Jesús dijo que el Espíritu Santo es dado como respuesta a la oración: “¿Cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13). Si ustedes dos son llenos del Espíritu Santo, sus vidas mostrarán el fruto del Espíritu (Gál.5:22-23). ¿No hacen falta el amor, la paciencia, y el dominio propio a todo matrimonio? Cuando tú creces en estas áreas, tu matrimonio será edificado también, y tu hogar será fortalecido.

No pierdas lo que Dios quiere hacer en esta área de tu matrimonio, tan sólo porque te controla el orgullo, el miedo, o el deseo de ser independiente. Abre tu corazón y pide al Padre que obre en ti el querer así como el hacer, por su buena voluntad (Fil.2:13). ¡No te arrepentirás!

¿Cómo puedes hacer los cambios prácticos?

No es suficiente saber que es necesitario orar con tu pareja; necesitas poner en práctica lo que sabes. Tal vez hagas la pregunta, “pero, ¿qué hago para empezar? ¿Por dónde hay que comenzar?” Vamos a ver unas formas prácticas para efectuar estos cambios:

1. Busca un horario aceptable para los dos. Es el primer paso; no importa el horario del trabajo, si tienen hijos o no, si tú o tu pareja se siente mejor en la mañana, por la tarde, o en la noche; ustedes necesitan determinar cuál será el mejor horario para ustedes. Traten de escoger el tiempo menos agitado del día. Con frecuencia me dicen, “¡Menos agitado! ¿A qué horas es eso? Mi vida es pura agitación.” Claro que muchos llevamos una vida de muchos compromisos cada día. De una vez hagan la idea que no van a encontrar el tiempo para orar juntos: hay que hacer el tiempo. De la misma manera que ya apartas tiempo diariamente para comer o para bañarte, hay que apartar tiempo diariamente para orar con tu pareja. Sugiero que, si se levantan temprano, oren juntos temprano antes de que comiencen las “carreras” del día. O si esto no funciona para ustedes, oren juntos antes de acostarse. Tal vez esto signifique que hay que hacer un pequeño sacrificio, como el de levantarse un poco más temprano, o apagar el televisor más temprano.

2. Que sea breve el tiempo que oran juntos. He observado que algunos caen en la trampa una de tratar de orar mucho tiempo juntos desde el principio. Si alguna persona no está acostumbrada a la oración, puede sentirse abrumado si se toma mucho tiempo para orar. No se trata de hacer un maratón. No es conveniente ser tan “espiritual” que apagues su deseo de orar contigo.

Si quieres tener éxito cambiando las costumbres que actualmente tienen, deben comenzar orando juntos poco tiempo, tal vez sólo unos minutos. Así nadie se desanima, ni se frustra, ni se siente intimidado. Dejen que el Señor extienda ese tiempo de forma natural, poco a poco, como consecuencia de su obra en ustedes a través de la misma oración, no por medio de alguna regla que ustedes pongan. Cada uno ore por turno: alternando hasta que los dos hayan terminado. Luego concluyan el tiempo, dando gracias a Dios por el tiempo que ustedes han disfrutado juntos. No se les olvide que Dios quiere que este tiempo sea para bendición de ustedes; por eso no lo compliquen, imponiendo la voluntad de uno sobre la del otro. Acuérdate: “el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos...” (2 Tim.2:24).

3. Respeta el tiempo cuando sea tu turno para orar. Lograrás varios objetivos importantes si haces que tus oraciones sean breves: primero, naturalmente mantendrá el tiempo que ustedes oran juntos dentro de un límite razonable. Pero también servirá para que se enfoquen más en los temas de sus oraciones. Piensa un momento en la última ocasión en la que escuchaste a alguien orar por un tiempo muy extendido. ¿No era un poco difícil seguir sus ideas y poner atención a lo que estaba diciendo?

Por eso, ve directamente al grano, di lo que vas a decir, y deja que tu pareja ore también. Esto permite que tu pareja agregue alguna petición a la tuya, y así estarán aun más unidos entre sí. Recuerda que si tú pides todo lo que se puede pedir acerca de alguna situación, ya no queda más que decir; entonces ¿por qué quieres que tu pareja ore contigo? Es frecuente esta queja: “¡Él (o ella) dice todo y no me deja a mí absolutamente nada!”

Para corregir esta tendencia, hay que cortar tu egoísmo y el deseo de controlar. Recuerda que debemos “preferirnos los unos a los otros” y no tratar de ejercer dominio o control sobre otros (Rom.12:10). La actitud correcta te mantiene sensible a las necesidades de tu pareja y estimula oraciones más efectivas.

4. La oración debe ser personal. Una de las cosas que más estimula la oración efectiva es el reconocimiento de tus necesidades personales ante tu pareja y ante Dios. En reuniones de oración es muy común escuchar las palabras “nosotros” y “nuestra”; es menos común escuchar “yo necesito”. Pero, ¿qué te sucede cuando alguien confiesa una necesidad personal? ¿No se conmueve tu corazón para apoyar su petición a Dios? ¿No se une más tu corazón con el suyo? Lo mismo sucederá si expresas tus peticiones y necesidades a Dios en una forma personal.

Piensa en la diferencia entre la oración del fariseo y la del publicano en Lucas 18:9-14. El publicano se humilló y confesó su necesidad, mientras el fariseo no lo hizo. No seas como el fariseo, o tal vez termines orando contigo mismo. El ser transparente en la oración anima luego a otros a orar con honestidad también. No esperes hasta que tu pareja comience esto. Puedes tú comenzar, orando a Dios acerca de las cosas más importantes en tu vida. Luego verás el cambio en el estilo con el cual tu pareja ora.

5. Ora por tu matrimonio. Para estimular oración más abierta y honesta entre ustedes, toma el siguiente paso: ora por tu matrimonio. Pero ten cuidado de no ofender. No debes utilizar la oración con tu pareja para señalarle su error o darle un sermón. Tu pareja tomaría esto correctamente como condenación y una actitud de superioridad. Cuando oran juntos, debes dar gracias a Dios por tu pareja, y pedir su ayuda en aquellos puntos en los cuales estas fallando. Esto es lo que significa “saca la viga que está en tu propio ojo” que Jesús enseñó en Mateo 7:5. Cuando comienzas pidiéndole a Dios más amor, una mejor disposición, y sensibilidad para poder servir mejor a tu pareja, naturalmente esta humildad los unirá más.

Además, pidan a Dios que siga sanando y haciendo florecer su matrimonio. Dale gracias con regularidad por tu pareja, poniendo énfasis en sus puntos mejores. Al hacer eso, estás reconociendo y declarando el valor que tu pareja tiene para ti, y para Dios. Por eso la oración edifica tu matrimonio en una forma tan especial.

¿Cuáles deben ser algunos otros temas para sus oraciones?

Algunos encuentran un poco de dificultad en el área de los temas de oración. Jesús explicó acerca de esto en Mateo 6:9-15, cuando enseñó a sus discípulos a orar. Les indicó en qué manera, o con qué estilo o costumbre debieran orar. Al enseñarles eso, Jesús reveló unas verdades, que deben formar parte fundamental de nuestras oraciones, y que deben ser nuestras prioridades al orar.

Leyendo este modelo para la oración en Mateo 6:9-15, primero te das cuenta que Jesús nos enseña a hablar directamente con nuestro Padre celestial. No nos pone a otra persona como mediador, sino nos dirige al Padre directamente. El profeta Jeremías dijo, “Clama a mí, y yo te responderé, y te mostraré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jer.33:3). Por eso, debes acercarte directamente y con confianza al trono de la gracia.

Cuando oran, ustedes deben tener la motivación central de que el nombre del Señor sea glorificado, y que su voluntad se haga aquí en la tierra así como se hace en el cielo. Comiencen adorando a Dios, dándole gracias por lo que ha hecho ya, y por lo que está haciendo ahora en sus vidas. Esto es primero, antes de pedir cosa alguna.

Luego sigan adelante, pidiéndole su provisión de acuerdo con todas las necesidades que ustedes tengan, desde el pan diario hasta el perdón de pecados, tanto en lo general como en su matrimonio. Pongan delante de Dios aquellas áreas en las cuales experimentan tentación o debilidad, y pidan fuerza y protección.

Recuerden durante todo el tiempo que están orando que el reino de Dios es sobre todos, y que su poder es supremo. Fijen su atención en el hecho de que Dios es poderoso para obrar en todos los aspectos de la vida de ustedes y de su matrimonio, para suplir toda necesidad. Nunca se les olvide la exhortación de Pablo, que Dios “es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros...” (Efesios 3:20). Cuando oras con tu pareja con este tipo de confianza y certidumbre, creyendo que Dios sí puede, ustedes recibirán respuestas. Y las respuestas que reciben los unirán más y más en un compañerismo más íntimo de lo que habían disfrutado antes. ¿Qué esperan? Comparte este artículo con tu pareja, para que los dos se sientan animados a comenzar a explorar juntos la oración. Tengan por cierto que “la oración eficaz del justo puede mucho” (Stgo.5:16). Dios tiene mucho para darles si tan solo le piden. Comienza hoy, tomando la mano de tu pareja delante del trono de Dios, para ver cómo abundará el fruto de la oración eficaz. Y su matrimonio jamás será igual.

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There are two things you need to know once you’ve asked Jesus to take over your life. First, you need to understand what has just happened to you. Second, you need to know what the next steps you should take to begin growing in your Christian walk.

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