CÓMO PROTEGER TU MATRIMONIO DE LA INFIDELIDAD.

 

¿Nunca has considerado cómo alguien pudiera caer en la infidelidad matrimonial? ¿Existirá alguna forma de proteger su relación contra esta trampa que ha destruído tantos matrimonios? ¿Cómo puedes formular un plan de acción para que cuando llegue la tentación a tu matrimonio, exista una barrera de protección alrededor?

Ten cuidado de no pensar, “El adulterio nunca podría suceder en mi matrimonio”. En el transcurso de los años muchos me lo han dicho. Tristemente, algunas de las mismas personas que me han dicho esto, después han caído en alguna inmoralidad. Ahí se sientan delante de mí, agachándose la cabeza con el peso de la decepción y la culpa, y su tristeza parte el alma. ¡Qué doloroso escuchar a su pareja preguntarle, “¿Cómo pudiste hacerme eso?” con lágrimas de angustia y decepción! Y normalmente, ellos no saben cómo sucedió.

Cuando se presenta un caso de este tipo, le pido al que ha caído que haga un resumen del proceso por el cual llegó a fallar en su compromiso. No quiero los detalles de lo que pasó, sino los pasos que siguió para al fin llegar a tener que estar en mi oficina en tan penosa situación. De esta manera se puede entender la mecánica de la infidelidad, porque de esta manera solamente, con el entendimiento correcto de cómo y por qué cayó, se puede asegurar que no suceda otra vez.

Amados, si ustedes prestan atención a estas palabras, este dolor nunca llegará a su vida, y se evitarán muchas tristezas. Veamos las señales de peligro que alertan de disastre antes que ocurra, y las instrucciones de las Sagradas Escrituras que son para guardarnos de la inmoralidad.

¿Qué lleva a la infidelidad matrimonial?

1. Una serie de decisiones. Cada uno de los siguientes principios involucra una decisión. Cada decisión que tú tomes constituye un paso en un camino, ya sea al adulterio o a una relación sana. Salomón dio muchas instrucciones acerca de la inmoralidad, y describe la conducta del adúltero como una decisión: “...iba camino a la casa de ella” (Prov.7:8). Salomón no le echa la culpa a la mujer en ese caso, ni tampoco pretende que la situación que aquel estaba viviendo era la causa. Sólo enfatiza que hubo una decisión de seguir cierto camino. Son muchas las influencias que pueden llevar a una persona a la infidelidad matrimonial, pero finalmente son las decisiones individuales que determinan la victoria o la derrota. Si te consideras cristiano, el mandato de Dios para todas las decisiones es “escojan lo que yo quiero” (Isa.56:4 margen).

2. Alimentación de una atracción mala. Todos lo sabemos cuando nos sentimos atraídos por alguien del sexo opuesto. Es como si tuviéramos una antena especial para detectar esa mirada de alguien, o cualquier coqueteo. De hecho, Dios nos creó para ser atractivos al sexo opuesto, pero para llevarnos a una relación sana y amorosa de fidelidad mutua. Sin embargo, la Biblia señala que el poder atractivo está fuera de lugar a veces: “porque los labios de la mujer extraña destilan miel, y su paladar es más blando que el aceite” (Prov.5:3).

Por eso, ¿qué debes hacer para apagar una atracción mala? Primero, reconocer que existe, y no alimentarla. Esto significa que cuando esa persona insinúa algo, o coquetea, que tú no le correspondas en absoluto. Cuando se te dan atenciones que no son correctas, debes salirte discretamente de la presencia de esa persona. Por ningún motivo estés a solas con esa persona. El no cuidar alguno de estos puntos es alimentar esa atracción mala.

3. Entrener los pensamientos que te vienen a la mente. Otro factor que afecta mucho es el de los pensamientos. Tal vez puedas cuidar de no estar con esa persona, pero ¿en qué piensas? Aún así puedes estar alimentando esa atracción en tus pensamientos. Si no paras ese proceso, tarde o temprano, por tus pensamientos caerás.

El apóstol Pablo nos advierte que la mente es el campo de batalla para las verdaderas luchas de la vida. Nos dice que es necesario llevar “cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Cor.10:5) y que “lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro...en esto piensen” (Fil.4:8). Nuevamente, esto se trata de tomar una decisión. Si quieres experimentar victoria sobre los deseos destructivos, no puedes entretener pensamientos adúlteros en tu mente. Si no cuidas eso, el momento vendrá cuando una oportunidad se presenta, y actuarás de acuerdo con esos pensamientos.

4. Por no enfrentar el deseo. Salomón advierte a su hijo así, “No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos...¿tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestiduras ardan?” (Prov.6:25, 27). Los deseos y pensamientos sexuales son muy intensos. Importante: tu deseo sexual es más fuerte que tu deseo de resistir. “Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo” (Rom.7:18). Nos habla aquí de uno que tiene la voluntad de resistir sus deseos, pero que no tenía el poder para llevar a cabo su convicción de lo que es correcto. Luego nos dice que por fin entiende que el poder del Espíritu Santo gobernando en la vida es la forma de experimentar la victoria en esa lucha. A los gálatas escribió el apóstol Pablo “anden en el Espíritu, y no satisfagan los deseos de la carne” (Gál.5:16). La única forma de resistir efectivamente es por reconocer diariamente tu debilidad actual, y ser lleno del Espíritu Santo. Tienes que vivir y andar en total dependencia en su poder para que puedas vencer. Ten por cierto que el Espíritu Santo es aun más fuerte que tu inclinación para pecar. ¿Ya has experimentado esta fuerza vencedora?

5. Negar la voz de tu conciencia. Cuando alguien escoge jugar con una atracción mala y no resiste los deseos, sucede otra cosa. Las otras decisiones involucran una decisión de resistir los piquetes de la conciencia que se dan con cada paso hacia la puerta de la infidelidad. Esto endurece poco a poco el corazón y hace casi seguro que tal persona caiga.

La conciencia actúa como las luces en el tablero de un coche, que nos avisan cuando algo va mal. Dentro de tu mente está. En la epístola a los romanos se describe la conciencia como acusándonos o excusándonos (Rom.2:15). Si escoges violar el mandamiento de Dios, o lo que tú sabes que es correcto, tu conciencia te acusa. Si escoges obedecer a Dios, tu conciencia te excusa y te sientes bien. Cuando la gente niega y resiste esa convicción interna, por fin su fe llega a “naufragar” y caen en lo malo (1 Tim.1:18-20).

Por eso, si tú estás sintiendo tu conciencia acusarte en este momento acerca de alguna atracción que sientes, o si estás entreteniendo pensamientos o deseos incorrectos hacia alguien, tienes que tomar una decisión. ¿Prestarás atención a la convicción, o la rechazarás? Puedo asegurarte que esto que estás en este momento leyendo, es como si la mano de Dios estuviera extendida para sacarte de un camino, camino que lleva al fracaso moral y destruirá todo lo que amas y estimas en tu vida. ¿Por qué no respondes antes que sea más tarde?

6. Por creer mentiras. Para que pueda suceder una relación adúltera, es necesario creer varias mentiras:

La primera mentira que se cree es que solamente en esa relación podrás experimentar el afecto y el amor que sientes que no recibes en tu matrimonio. Salomón advierte a su hijo que una mujer adúltera le dirá, “Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; alegrémonos en amores” (Prov.7:18). En realidad, actuar de esa manera no sería amor, sino egoísmo y lujuria. ¡Te puedo asegurar que tu pareja nunca va a interpretar tu infidelidad como amor!

Otra mentira que se cree es que puedes engañar a tu pareja y que nadie lo sabrá. Para tomar la decisión de cometer adulterio, tienes que decir algo así: “Porque el marido no está en casa...el día señalado volverá a su casa. Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras” (Prov.7:19-21). Sin embargo, yo he visto que estos engaños sí son sacados a la luz. Dios, en su misericordia y amor, lo descubre para que tú te arrepientas.

No te hagas la idea que puedas ser infiel y no sufrir consecuencias. En Proverbios nos describe las consecuencias: “Al punto se marchó tras ella, como va el buey al degolladero, y como el necio a las prisiones para ser castigado; como el ave que se apresura a la red, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su corazón” (Prov.7:22-23). Si tú cometes adulterio, será como ahorcarte lentamente, con todo y la vida de tu matrimonio y tu relación con Dios.

Salomón advierte así a su hijo: “No se aparte tu corazón a sus caminos; no yerres en sus veredas. Porque a muchos ha hecho caer heridos y aun los más fuertes han sido muertos por ella. Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte” (Prov.7:25-27).

Te ruego, tú que lees esto, que no te imagines que tú serás la única persona que viola los mandamientos de Dios y sale sin daños. Todos los que se caen en adulterio se sintieron fuertes y creían que pasarían sin penas. No creas esas mentiras.

7. Insatisfacción emocional. Otra razón fundamental por la que algunos cometen adulterio, es que llegan a creer que su pareja no satisface sus necesidades emocionales, espirituales, o físicas. Como consecuencia, cuando otra persona parece mostrar interés y afecto, la persona que se siente insatisfecha cree las mentiras que hemos mencionado, y toma la situación como una oportunidad para conseguir lo que siente que su pareja no le da.

La satisfacción es el propósito fundamental del matrimonio. En el libro de Malaquías, enseña específicamente que tu pareja es tu “compañera” (Mal.2:14). La palabra “compañero” o “compañera” significa alguien con quien tú estás íntimamente unido y entretejido, de tal manera que las necesidades de ambos pueden ser satisfechas. En el mismo texto, Malaquías toma la falta de cumplir con el compañerismo y la hace igual a la traición. Y claro, adulterio es traición.

Por eso, normalmente cuando una persona comete adulterio, su pareja también tiene una falta. Sin embargo, no malinterpretes. Con esto no digo que con el hecho de que tu pareja no satisfaga tus necesidades en algún aspecto de tu matrimonio, seas justificado en traicionarle. Ante Dios no hay ninguna justificación para la infidelidad. Pero cabe decir que la Biblia enseña que la falta de cumplir con la responsabilidad de satisfacer todas las necesidades de tu pareja, es también pecado. La solución, entonces, es explorar todas las formas posibles de profundizar tu relación con tu pareja, satisfaciendo todas sus necesidades, así protegiendo tu matrimonio.

¿Qué te puede guardar de una relación adúltera?

1. No sobreestimes tu fuerza. Si quieres guardarte de un fracaso moral, ten cuidado de esto. El apóstol Pablo advirtió a los cristianos en Corinto que su confianza inflada era precisamente la causa de muchos de los problemas morales que tuvieron. “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Cor.10:12).

¿Cuál es tu concepto de tí mismo? ¿Crees que eres tan fuerte que nunca podrás caer? Acuérdate, muchos “fuertes” han caído en esta misma tentación (Prov.7:27). Piensa en el rey David. Era un hombre que buscaba a Dios con todo su corazón. Sin embargo, llegó a sentirse muy confiado, y cayó en adulterio con Betsabé. Por eso, ten cuidado de no pensar que puedes estar en tentación sin caer.

¿Qué fomenta una confianza inflada? Comienza con una actitud de orgullo e independencia. Dices, “Yo, nunca. Jamás haría eso.” Acuérdate que la Biblia dice que “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Prov.16:18). Por eso, examina tu corazón, y pídele a Dios una evaluación honesta de ti mismo.

Una actitud orgullosa normalmente se alimenta con un concepto equivocado de la fuerza de tu naturaleza pecaminosa. A todos nos gusta creer que somos más fuertes de lo que realmente somos, aunque flaqueamos tan frecuentemente. Piensa en aquellas áreas de tu vida donde tú estás luchando más con la carne. Esto debe recordarte de cuán débil eres para resistir las pasiones. Por eso, no confíes mucho en ti mismo, sino reconoce que tus pasiones son más fuertes que tú.

2. Trata pronto con los pensamientos y los deseos. Entre más rápidamente trates con los pensamientos y deseos, más seguro será la victoria. Los problemas comienzan con los pensamientos y los deseos; por eso, resiste inmediatamente. Pablo le dice a Timoteo, “Huye...de las pasiones juveniles...” (2 Tim.2:22). Es la única forma efectiva para obtener victoria. ¿Cómo empezar?

Primero, reconoce que estos pensamiento son pecado. Cuando empiezas a tener pensamientos románticos o sexuales acerca de otra persona, recházalos absolutamente. “El pensamiento del necio es pecado” (Prov.24:9). En Santiago 1:14 nos dice que cuando un es tentado, hay dos aspectos que existen: es atraído y es seducido.

Segundo, el apóstol Pablo explica que la conexión entre la mente y los deseos es directa. Nos dice que cuando nos “despojamos” de los deseos engañosos, podemos ser “renovados” en nuestra mente (Ef.4:22-23).

En tercer lugar, resiste a Satanás en oración. El diablo, también llamado en tentador, constantemente te incita a que te rindas a las pasiones de la carne (Mat.4:3). Por eso, cuando eres tentado, continuamente resiste al diablo “y se huirá” de ti (Stgo.4:7).

3. Confiesa a alguien de estricta confianza y pide oración. Confesando tu lucha a un amigo confiable, recibes ayuda en varias formas: primero, tu confesión permite que alguien te aconseje y

anime con la palabra de Dios. Cuando la palabra de Dios es aplicada a tu situación, la luz expone las obras de las tinieblas como son: mentiras. El pecado siempre promete algo que no puede rendir. Por eso la Biblia lo llama engañoso (Heb.3.13). “La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples” (Sal.119:130). Además, cuando pides ayuda de otro, ya tienes a alguien que te mantendrá en la raya, y esto te ayudará si persiste la tentación. Pero la ayuda más importante es el apoyo en oración: “Confiésense sus ofensas unos a otros, y oren unos por otros...la oración eficaz del justo puede mucho” (Stgo.5:16). Si quieres el apoyo energético y valioso de un amigo de confianza, el primer paso es confesar tu necesidad. ¡No lo pierdas!

4. Huye de la situación. Cuando hayas tratado con tus pensamientos y deseos, y hayas pedido y recibido consejo valioso y sano, ahora necesitas tomar acción y apartarte de la tentación. No solamente tus pensamientos y deseos te llevan al pecado, sino también tu conducta. Si te encuentras a solas con alguien que te atrae, tienes que huir de la situación. Esto significa literalmente abrir espacio lo más posible entre ustedes dos. En algunas situaciones esto será relativamente fácil. En otros casos, sin embargo, requiere acción más drástica; por ejemplo, no contratar a una secretaria atractiva, o no aceptar o permanecer en un trabajo donde un supervisor haya hecho comentarios sexuales o que sean fuera de lugar, o no hablar con alguien (aun en la iglesia) que siempre te quiere abrazar o tocar.

Este principio de huir de la tentación no es cuestión de debilidad, sino de fuerza y de sabiduría. Así actuó José con la esposa de Potifar. Él sabía que solamente así podría vencer la tentación (Gén.39:7-12). En Proverbios nos advierte que “El avisado ve el mal y se esconde; mas los simples pasan y reciben el daño” (Prov.22:3). ¿Estás actualmente en una relación peligrosa o estás en contacto con alguien que representa una tentación? Si no haces nada, ten por cierto que sufrirás daño.

5. Aliméntate bien con la palabra de Dios. Otra clave indispensable para la victoria sobre la inmoralidad es una fuerte relación personal con Dios. Cuando Pablo advierte a Timoteo que huya de la tentación, luego le anima a seguir “la justicia, la piedad, la fe...” (1 Tim.6:11). El seguir a Dios es tu protección máxima contra la tentación.

Una de las formas más efectivas para seguir a la justicia y la piedad, es sembrar la palabra de Dios en tu corazón diariamente. Nota que eso es exactamente lo que dice Salomón a su hijo, “Hijo mío, guarda mis razones, y atesora contigo mis mandamientos. Guarda mis mandamientos y vivirás, y mi ley como las niñas de tus ojos. Lígalos a tus dedos; escríbelos en la tabla de tu corazón. Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana, y a la inteligencia llama parienta; para que te guarden de la mujer ajena, y de la extraña que ablanda con sus palabras” (Prov.7:1-5).

Si tú atesoras los mandamientos de Dios, ¿cómo puede eso guardarte de la inmoralidad? Sencillo: la Biblia dice la toda la Escritura es “útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Tim.3:16). En otras palabras, si tú inviertes tiempo diariamente estudiando la palabra de Dios, el Espíritu Santo podrá utilizar lo que estudias para corregir y amonestar tus pensamientos y actitudes. Y si la palabra de Dios está obrando en ti diariamente, te atraerá a lo que es bueno y te fortalecerá para rechazar lo que es malo. No pierdas esta arma.

6. Considera las consecuencias. Un tema que se manifiesta continuamente en el libro de Proverbios es el de las consecuencias. Poner atención a las consecuencias es clave para aprender los caminos de Dios. Cuando escoges ignorar las advertencias y las instrucciones de la palabra de Dios, las consecuencias te vuelven a la realidad muy pronto. Salomón quiso que su hijo pensara en forma realista acerca de acciones inmorales: “¿Andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen?” (Prov.6:28).

Por eso, la próxima vez que llegue a tu mente el pensamiento “¿Cómo sería acostarme con él/ella?” considera también “¿Cómo sería tener que enfrentarme con mi pareja y mis hijos para confesar este fracaso? ¿Cómo sería perder el compañero/la compañera de mi vida para gozar unos minutos de placer? ¿Cómo sería perder el servicio a Dios y mi testimonio como cristiano? ¿Cómo sería perder el respeto de mis amigos y familia?” Estas son las consecuencias de la vida real que tendrías que enfrentar. Por eso, enfrenta las consecuencias desde antes, y te metas en ese camino.

7. Haz que tu relación con tu pareja sea viva y emocionante. La protección más sencilla y segura nos da la Biblia en el consejo de Salomón a su hijo en Provervios 5:15-20. Salomón le anima a ser diligente para lograr completa satisfacción en su relación con su esposa: “...alégrate con la mujer de tu juventud...sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre. ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, y abrazarás el seno de la extraña?” (v.18:20). La palabra “recréate” significa estar ebrio y excitado.

La razón es sencilla: si estás hasta ebrio y excitado de amor por tu pareja, ¿cuándo buscarías afuera? Cuando en casa tienes a alguien con quien emborracharte de amor, una atracción mala tendrá mucho menos fuerza. Pero, ¿estás fomentando ese tipo de relación con tu pareja? Si no quieres que tu pareja se sienta atraída a otra persona, entonces tu responsabilidad diaria involucra atención de parte tuya, para ser un compañero/compañera que sea atractivo en lo espiritual, lo emocional, y lo físico. Tienes que invertir trabajo para mantener esa relación viva, excitante, y romántica. Para disfrutar una relación de este tipo, tienes que salir de la rutina y usar un poco de creatividad e imaginación. Nunca subestimes el poder del romance para infundir vida a tu matrimonio. La emoción que sentían ustedes en el principio fue lo que les unió, y es lo que puede electrificar su relación ahora. Lo que hay que hacer es volver a actuar como hacían en el noviazgo. Pasen tiempo juntos, comuniquen su amor y afecto, oren juntos, satisfagan las necesidades en todos los aspectos, y verán cómo crece su relación. Acuérdense: si están disfrutando un amor de esta magnitud, cualquier otro es pálido en comparación.

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New Believers

There are two things you need to know once you’ve asked Jesus to take over your life. First, you need to understand what has just happened to you. Second, you need to know what the next steps you should take to begin growing in your Christian walk.

If you will take the time to open your Bible right now, you will begin to experience the joy of understanding God's glorious promises to you. Begin by reading the questions below.

Then, look up the Scriptures and fill in the answers. To help locate the references, use the table of contents in your Bible. All the references are in the New Testament.

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