CÓMO LLEGAR A LA RAÍZ DE TUS PROBLEMAS MATRIMONIALES.

 

¿Nunca te has preguntado acerca de qué causa los conflictos en tu matrimonio? ¿Existirá alguna causa que esté a la raíz de esos conflictos contínuos entre ustedes? Si has podido contestar “sí” a estas preguntas, ya estás en el camino a una solución, porque estás tratando de llegar a la raíz de los problemas. Si aún no te has hecho estas preguntas, ¿por qué no tomas unos momentos para considerarlas ahora?

¿Existe una causa fundamental de los desacuerdos y conflictos entre ustedes? Piensa un momento en el requisito indispensable que la palabra de Dios pone para que podamos ser reconciliados con Dios y seguirle a él. Jesús señala el área de primera necesidad: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará” (Mat.16:24-25). Jesús aquí define bien que los discípulos no podían vivir para ellos mismos, y al mismo tiempo seguirle a él. El “yo” tenía que ser negado hasta hacerlo morir. Aquellos hombres fueron llamados a rendir sus vidas al pie de la cruz por amor al que les llamó. El Señor sabe que el “yo” tiene que ser quitado del trono en tu alma, para que Jesús tome su lugar como Señor de tu vida.

El egoísmo es lo que pone a cualquiera persona en conflicto con Dios, viviendo una vida independiente. Si quieres seguir a Cristo, será imposible vivir una vida independiente. El apóstol Pablo tocó este tema cuando escribió a los corintios acerca de por qué tenían muchos conflictos entre ellos. Les recordó que Cristo “por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Cor.5:15). Les explica que el vivir para uno mismo está opuesto a vivir para Cristo. Por eso, el egoísmo es el primer asunto que Dios quiere arreglar en la vida de cada uno de nosotros. Solamente renunciando al hecho de vivir para ti mismo podrás verdaderamente vivir para él, y servir a otros en verdad. En la epístola de Santiago, señala razones por las cuales los cristianos experimentan conflictos entre sí. Les dice, “donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa” (Stgo.3:16). La palabra perturbación significa un estado de desorden e inestabilidad. El egoísmo es lo que causa esta inestabilidad y desorden en todas las relacciones humanas. La envidia es manifestación del egoísmo, porque la envidia es un intenso deseo de conseguir lo que otro tiene. Cada conflicto, y toda obra perversa, comienza con una concentración en el “yo”. Si quieres llegar a la raíz de los conflictos en tu relación matrimonial, tienes que vencer el egoísmo.

¿Por qué está el egoísmo a la raíz de los conflictos?

En primer lugar, el egoísmo es contrario al amor. El apóstol Pablo enseñó a los corintios esta verdad tan central cuando les dijo que el amor “no busca lo suyo” (1 Cor.13:5). La palabra de Dios enfatiza que el amor siempre se interesa más en lo que beneficia a otros. Pablo les exhortó que “ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Cor.10:24). Por eso, el amor y el egoísmo siempre están en conflicto. Son como el agua y el aceite, que no pueden permanecer mezclados. Acuérdate siempre de esta verdad fundamental: el grado en que amas a otros aumenta en proporción con tu negación de ti mismo.

¿Cómo se ve el egoísmo en el matrimonio?

El egoísmo tiene muchos rostros, y todos ellos son feos. A veces el egoísmo se manifiesta en una manera agresiva y abierta, cuando una persona insiste en su propia voluntad: “a mi manera o de ninguna manera”. Es una exigencia directa. A veces esta exigencia va acompañada de ira explosiva, para obtener su deseo por medio de la intimidación.

También el egoísmo se manifiesta en formas menos obvias. Puede disfrazarse con palabras suaves con el fin de manipular a otra persona. Pero de todas maneras, sigue persistiendo y presionando para salir con su deseo. Puede manifestarse como una resistencia silenciosa, no queriendo conceder nada a la otra persona. Cuando no consigue lo que quiere, se retira, se vuelve indiferente y frío, hasta que la otra persona se rinde.

Ya sea que se manifieste en sus formas obvias o en las más ocultas, el egoísmo está a la raíz de los conflictos entre ustedes. Amados, no sean engañados. Cuando nos permitimos auto-justificarnos, o buscamos nuestra voluntad sobre cualquier otra, o nos consentimos a nosotros mismos, solamente habrá conflicto y toda obra mala en nuestras relaciones. Sólo verás el buen fruto que deseas en tu matrimonio si pones el hacha a la raíz del árbol del egoísmo.

¿En qué formas eres egoísta?

Antes de poder tratar efectivamente con los conflictos en tu matrimonio, tienes que identificar primero en qué formas eres egoísta. Jesús dijo, “saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mat.7:5). Normalmente comienzo con este mandamiento cuando estoy aconsejando a los matrimonios, porque he visto que ahí está la raíz del problema. Acostumbro pedir a las parejas que hagan una lista de las formas en las cuales cada uno ve que él mismo está actuando de manera egoísta. Los dos necesitan sacar la viga de sus propio ojo para que puedan ver bien cuál es la necesidad de su matrimonio. Para recalcar: necesitas verte en el espejo antes de comenzar a examinar a tu pareja con un lupa.

Hablemos francamente: a menos que tú estés dispuesto a poner en práctica este examen, mejor olvídate de tener esperanza de resolver los problemas en tu matrimonio. Si en verdad quieres llegar a la raíz de los problemas, haz esto: toma una hoja de papel, y ve a un lugar donde puedas estar a solas sin interrupciones. Pídele a Dios que te muestre la “viga” en tu propio ojo. Comienza a hacer una lista de todas las formas en las cuales tú eres egoísta en tu matrimonio. Especifica: ¿Te consideras más a ti, o a tu pareja? ¿Empiezas y terminas toda conversación con tu punto de vista y tus opiniones? ¿En qué formas no estás negándote a ti mismo para servir a tu pareja? Pero, ¡cuidado! Esto no es para hacer una lista de los defectos de tu pareja, sino de tus defectos. Examinando tu lista, verás de dónde vienen los conflictos en tu matrimonio.

¿Cómo puedes vencer el egoísmo en tu matrimonio?

1. Escoge ver tus pensamientos y motivaciones honestamente. Este primer paso es muy importante porque el egoísmo nace de los pensamientos y de las motivaciones del corazón. Antes de que el egoísmo se manifieste en una acción, se nota en la manera en que tú piensas de ti y de tu pareja. Por eso, tienes que detectar primero el egoísmo en tu mente y corazón, para luego poder vencerlo en tus palabras y conducta. Por esa razón Jesús dijo a los escribas, “¿Por qué piensan ustedes mal en sus corazones?” (Mat.9:4). Jesús conocía que sus corazones estaban mal, y por eso les dijo que examinaran y corrigieran su pensamiento. Asimismo, tú necesitas probar tu pensamiento. Un buen examen de tus motivaciones mostrará si ésas son egoístas o no.

Puedes hacer un examen propio, dándote cuenta de qué estás pensando. ¿Cómo te percibes en relación con tu pareja? ¿Consideras que eres mejor que tu pareja? ¿Más inteligente? ¿Más sabio? Tales pensamientos revelan altivez y egoísmo, que causarán conflicto y destruirán la confianza en tu matrimonio. Acuérdate, “el que se cree algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña” (Gál.6:3). No te engañes. Mejor, considérate honesta y seriamente. Separado de Cristo y de su gracia transformadora, no eres nada. Debes pensar así porque es la verdad. Pensar en ti de este modo es lo que dará lugar a una conducta y motivaciones nuevas.

2. Pídele a Dios que te dé revelación y convicción.   No verás los cambios hasta que tú empieces a pedir la convicción del Espíritu Santo en tu vida. La convicción que él te da es lo que provee la motivación necesaria para efectuar cambios tan radicales en tu vida. ¿Te acuerdas cómo esa convicción cambió todo el rumbo de tu vida, para seguir a Cristo? El Espíritu Santo está en el mundo para convencer al mundo “de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). Él es quien mejor podrá decirte exactamente qué es lo que está mal en tu vida, y cuáles serían las consecuencias de no hacerle caso.

Sin embargo, cuando me refiero a la convicción de Dios, no me refiero a la condenación. La convicción de Dios es aquel estímulo suavecito de parte de Dios, que te atrae y te motiva a rendirte a su amor. Hay que distinguir entre convicción y condenación. La una es para vida, la otra para muerte. Por eso, pídele a Dios que te muestre cada área en tu vida donde reina el egoísmo. Luego, anota éstas en tu lista. Por fin, pídele a Dios que te convenza diariamente para que tengas la motivación necesaria para cambiar. Pídele que no te deje en paz hasta que reine Cristo en esas áreas.

3. Escoge negarte a ti mismo, y ríndete al Señor. Una vez que hayas determinado en qué formas tú vives de manera egoísta y tienes convicción acerca de eso, tendrás que tomar una decisión. ¿Escogerás negar tus deseos egoístas, o escogerás negar la convicción? Es bueno haber reconocido que necesitas cambiar; es otra cosa decidir responder al estímulo de Dios y realmente cambiar. Es una decisión que tú tomas.

A través de toda la Biblia, se nota que la decisión del hombre es lo que determina si experimentará el poder de Dios para transformar su vida, o no. Josué animó al pueblo de Israel a escoger a quién servir (Jos.24:15). Dios rogó a Israel por medio del profeta Isaías que escogiera “lo que yo quiero” (Isa.56:4). Moisés advirtió a los israelitas, “les he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues la vida...” (Deut.30:19).

Escoger negar tus deseos y pensamientos egoístas es decisión tuya. Nadie puede tomar esta decisión por ti; es tuya. Cada día tienes en frente una multitud de decisiones: ¿escogerás servir a Cristo, o no? ¿Escogerás lo que le agrada a él, o lo que te agrada a ti? ¿Escogerás servirte a ti mismo, o a tu pareja?

Por eso, toma una decisión hoy acerca de cada cosa que anotaste en tu lista. Escoge rendirte a la convicción del Espíritu de Dios y negarte a ti mismo. Cuando tomes esta decisión, por fin tendrás paz. Escoge rendirte a Cristo, y pídele que te dé el poder de su Espíritu para vivir sin egoísmo.

Al rendirte a Cristo y la convicción del Espíritu, recibes el poder para llevar a cabo tu decisión de dejar de ser egoísta. Cuando te rindes a Cristo completamente, él toma las riendas de tu vida, y empieza a transformarte desde lo más profundo de tu ser. Él es quien te da los nuevos deseos y pensamientos tan necesarios para efectuar cambios permanentes. Él espera que tú vengas a él, para que te pueda mostrar que él es más fuerte que tu egoísmo. El Espíritu te transformará a la imagen de Cristo, si tú se lo pides (2 Cor.3:18). Si buscaras su poder hoy, verías que su promesa es verdad. Jesús dijo, “Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13). ¿Se lo has estado pidiendo? Sin su poder estarás batallando con tu egoísmo en tu fuerza propia, y solamente fracasarás.

El apóstol Pablo señaló esta necesidad de depender del Espíritu Santo para vencer lo carnal en nosotros. Dijo, “porque si ustedes viven conforme a la carne, morirán; mas si por el Espíritu hacen morir las obras de la carne, vivirán” (Rom.8:13). Nota que Pablo señala que tú tienes la decisión en lo relacionado a las obras de la carne. Tú tienes que decidir si vas a vivir conforme a la carne, o si vas a hacerle morir. Solamente por el poder del Espíritu podrás resistir las obras de la carne, y vivir confiando en su gracia. Su vida en ti siempre te dará el poder para servir a otros.

4. Admite tu egoísmo.   Una vez que hayas reconocido tu egoísmo y te estés rindiendo a Dios en esas áreas, puedes entonces comenzar a tratar esos asuntos con tu pareja. Yo te sugiero que hagas lo que la Biblia dice en Santiago: “Confiésense sus ofensas unos a otros, y oren unos por otros, para que sean sanados” (Stgo.5:16).

Si quieres que tu matrimonio sea sanado, tienes que poner esto en práctica. ¿Por qué es tan importante? Porque esto es lo que hacen los cristianos con Dios cuando ha habido una ofensa. ¿Qué sucedería si tú confesaras a tu pareja lo que Dios te ha mostrado acerca de tu egoísmo, si tú le pidieras a tu pareja perdón y que orara por cambios en tu vida? ¿Qué reacción habría de parte de tu pareja, viendo tal honestidad y humildad? ¿No crees que respondería con amor y comprensión? ¿Y no traería consigo sanidad, intimidad, y más amor a su relación?

Dios requiere este tipo de humildad y honestidad en todas nuestras relaciones. Y sin ello, Dios no bendecirá tu esfuerzo por cambiar esas áreas de tu vida. Salomón dijo, “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Prov.28:13). No permitas que el orgullo--lo cual es pecado--te haga fracasar en tu esfuerzo para renunciar al egoísmo.

Además, cuando le admites a tu pareja que tienes necesidad de cambiar, no solamente logras una intimidad más profunda, sino también consigues el beneficio de su apoyo en la oración. En Santiago 5:16, el resto del texto dice así: “La oración eficaz del justo puede mucho.” Si ustedes oran juntos, podrán lograr muchas cosas que aun no han visto en su matrimonio. ¿No quisieras esta ayuda para ganar tus luchas con el egoísmo? ¡Cuánta intimidad y ternura podrá resultar si ustedes oran juntos acerca de cada área! No pierdas esta oportunidad para experimentar más unidad.

5. Escoge actuar en amor. En el proverbio que mencionamos, hay dos cosas necesarias para que Dios (o quién sea) muestre misericordia a otra persona: confesar y abandonar. Cuando confiesas, logras eliminar el conflicto que tu egoísmo ha originado; cuando abandonas ese eogísmo, aseguras a tu pareja que estás hablando en serio. El escoger actuar en amor en aquellas áreas donde antes has sido egoísta, es en verdad la única forma efectiva para abandonar el egoísmo. El escoger actuar en amor es abandonar el egoísmo.

Voy a sugerir una forma sencilla y práctica para comenzar a escoger actuar en amor. Consulta nuevamente tu lista donde anotaste aquellas áreas de egoísmo en tu vida, y comienza a hacer lo contrario de cada cosa que anotaste. Esto significa que si te has mostrado egoísta cuando tu pareja te pide ayuda con algún trabajo, ahora en la próxima oportunidad vas a escoger ofrecerle tu ayuda. Si tú usas el enojo para manipular, ahora con el poder del Espíritu Santo vas a hacer morir el enojo, y vas a permitir que el amor de Dios te gobierne. Si acostumbras pelear para conseguir tus preferencias, ahora vas a buscar la manera de ceder algo para llegar a un acuerdo satisfactorio con tu pareja.

Acuérdate que tu ejemplo absoluto es Jesucristo: “porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo...” (Rom.15:3). Él escogió actuar en amor hacia cada uno de nosotros, hasta el punto de poner su vida por nosotros, para servir al Padre. Si sinceramente amas a tu pareja, le servirás y le darás lo mejor de ti, como hizo Cristo. ¡Que tengas el corazón para hacer con otros como él ha hecho contigo!

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New Believers

There are two things you need to know once you’ve asked Jesus to take over your life. First, you need to understand what has just happened to you. Second, you need to know what the next steps you should take to begin growing in your Christian walk.

If you will take the time to open your Bible right now, you will begin to experience the joy of understanding God's glorious promises to you. Begin by reading the questions below.

Then, look up the Scriptures and fill in the answers. To help locate the references, use the table of contents in your Bible. All the references are in the New Testament.

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