CÓMO ENCONTRAR LA ARMONÍA…A PESAR DE SER DIFERENTES.

Muchas parejas se sienten mal por los frecuentes conflictos en su matrimonio. Piensan que las diferencias entre ellos son tan grandes que nunca podrán gozar de la armonía que desean para su matrimonio. Lo que vamos a hacer primeramente es aclarar el concepto que tienen acerca de la compatibilidad.

Primero, tú debes recordar que en cada pareja hay diferencias por el hecho de que cada persona es un individuo distinto. Antes de casarnos, todos vivimos nuestra vida, con nuestro propio estilo y valores familiares, tanto en lo espiritual como en lo social. También, hay grandes y marcadas diferencias entre el hombre y la mujer: en lo físico, lo emocional, y lo hormonal. Además, influyen los factores geográficos y culturales; todo esto contribuye a lo que somos, con nuestros gustos y preferencias. Y no todo lo que somos se aparece en el noviazgo. Pero ya casados, con la convivencia diaria, aquellas diferencias se hacen más evidentes. Por eso, cuando lo deseado es una relación armoniosa y bien unida, las diferencias entre ustedes dos pueden tornarse en grandes obstáculos .

Si estas diferencias son normales, y más notables entre hombres y mujeres, ¿cómo será posible vivir en armonía y compatibilidad con alguien del sexo opuesto? ¿Es posible vivir con alguien que no piensa como tú? ¿Es razonable esperar que dos personas puedan pensar como una sola persona?

Qué es la compatibilidad?

Hoy, la idea más común acerca de la compatibilidad va así: si los dos piensan igual y tienen los mismos gustos, entonces son compatibles, y podrán vivir en armonía. Yo también creía lo mismo, hasta que empecé a ayudar a otros con sus problemas matrimoniales. Ahora he visto a matrimonios que supuestamente tenían todo en común, pero han llegado al divorcio. Al mismo tiempo, he aconsejado a otras parejas que parecían tener diferencias irreconciliables, pero que han podido arreglar sus diferencias y encontrar verdadera unidad y armonía. A través de estas situaciones, he podido comprobar que el concepto que muchos tienen acerca de la compatibilidad está equivocado.

Entonces, ¿cómo describo la compatibilidad? La compatibilidad no se debe medir por lo que ustedes ya tengan en común, sino en la forma en que resuelven sus diferencias. En otras palabras, ¿hasta qué grado llegarás para arreglar las diferencias entre ustedes? La disposición que tengas para esto es lo que determina la armonía que puede haber entre ustedes.

¿Cómo hay que arreglar las diferencias?

1. Necesitas escoger. Lo que escoges constituye el primer paso para solucionar las diferencias y comenzar a desarrollar la verdadera compatibilidad. En muchos casos, los casados realmente viven una lucha perpetua entre dos voluntades. Aun su lenguaje corporal manifiesta su actitud: brazos cruzados, frentes fruncidas, con lo que manifiestan “¡Yo no me dejo!” Luego las palabras con las cuales se expresan y el tono de su voz, declaran que ya han decidido que su manera de pensar es la única que es válida. Esto comienza en el corazón.

La Biblia muestra claramente que los asuntos más importantes de nuestra vida se desarrollan como una serie de decisiones. Josué exhortó a los israelitas, “Escójanse hoy a quién sirvan...” (Jos.24:15). Salomón exhorta que no tengas envidia del injusto, “ni escojas ninguno de sus caminos” (Prov.3:31). Dios hace promesas a los que “escojan lo que you quiero...” (Isa.56:4). Todo esto tenemos que estar escogiendo en nuestro diario vivir, si es que deseamos experimentar todo lo bueno que Dios tiene para nosotros.

Comenzando desde ahí, tú necesitas decidir si en verdad quieres escoger lo que agrada a Dios en cuanto a las diferencias entre ustedes dos. ¿Quieres hacer lo que Dios requiere, o no lo quieres hacer? ¿Cuál escoges? Hay definir tu elección ahora mismo, porque si no, de poco te sirve saber los principios bíblicos quevamos a examinar. ¿Escogerás lo que la Biblia muestra que es correcto? ¿O escogerás continuar en tu propia fuerza y entendimiento para tratar de resolver sus diferencias?

2. Escoge acabar con tu egoísmo. Normalmente, cuando vienen buscando consejo, pongo a las parejas a hacer el siguiente ejercicio: en un papel, apunte cada quién todas las diferencias que causan más problemas entre ustedes. Pónganlas en orden de frecuencia y de intensidad. Luego, apunta junto a cada una de ellas, la forma en que actúas. Al hacer esto, habrás identificado precisamente por qué esa diferencia ha llegado a ser un punto de desacuerdo tan intenso en tu matrimonio.

Ahora, por haber identificado cada punto de conflicto, ya sabes exactamente qué tienes que hacer para solucionar cada conflicto. Algunos sienten un poco de confusión cuando les digo esto. Realmente, la solución consiste en hacer precisamente lo opuesto a lo que has estado haciendo en cada conflicto hasta ahora: así cesará el conflicto. Esto no significa que la diferencia de punto de vista que originó el conflicto deje de exisitir; todavía existe, pero tu egoísmo, que intensificaba el conflicto, ya no existe. Acuérdate que lo opuesto al egoísmo es el amor. La Biblia dice que el amor “no busca lo suyo” (1 Cor.13:5).

Entonces, ¿quieres examinar honestamente tu propio egoísmo, y dar una media vuelta en tu actitud? Esto es indispensable para solucionar los conflictos y salir adelante.

3. Escoge no juzgar. Una actitud de rencor implacable es un problema que se ve entre las parejas que no proceden a solucionar sus diferencias. Si tienes rencor o resentimiento en tu corazón en este momento, es señal de que no has hecho lo indicado en los dos puntos anteriores. En cambio, si ya has reconocido tu propio egoísmo, entonces reconoces que tú también necesitas la misericordia de Dios. Así se ablanda tu corazón hacia tu pareja.

Nota en el contexto del Sermón del Monte, donde Jesús enseña acerca de no juzgar ni condenar a tu hermano. Dice, “No juzguen, y no serán juzgados; no condenen, y no serán condenados...” (Lucas 6:37). Luego un poco después Jesús señala que la clave para llevarlo a cabo es examinarse a uno mismo primero: “Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacer la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano” (v.41-42).

¿Qué sucede cuando, en lugar de ver primero tus propios defectos, juzgas o menosprecias a tu pareja? Las diferencias entre ustedes ocupan más y más de su atención, el distanciamiento se aumenta, y la intimidad se disminuye. Recuerda: juzgar o menospreciar a tu pareja no soluciona nada. El solucionar las diferencias en el modo bíblico tiene que ser tu única opción. ¿No sería mejor escoger el camino a una solución permanente, en lugar de seguir el otro camino hacia el distanciamiento?

4. Pide perdón. Cuando ya dejas de juzgar o menospreciar a tu pareja por no actuar o pensar como tú quisieras, entonces debes buscar perdón. Este perdón corre por dos partes. Primero, pide perdón a Dios por tu egoísmo y por haberle menospreciado a tu pareja. ¿Por qué? Por que tal actitud no le agrada a Dios; es pecado. Dios está dispuesto a perdonar cualquier pecado, pero siempre y cuando tú pidas sinceramente y con el deseo de rectificar la situación. En 1ª Juan 1:9 dice, “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Con tal promesa, ¿por qué no le pides a Dios ahora mismo que te limpie y que te renueve el deseo de una relación correcta con tu pareja? Haciendo esto, tu corazón será más sensible hacia Dios y hacia tu pareja.

Además, debes pedirle perdón a tu pareja, porque seguramente tu egoísmo, resentimiento, y actitud de menosprecio le han lastimado también. La mejor manera de enfrentar esta situación es, sencillamente, comenzar confesando tus errores, y pedirle perdón. Actuar de esta manera puede ser el estímulo para que tu pareja haga lo mismo contigo.

5. Busquen un acuerdo. El arte de llegar a un acuerdo es clave en todo matrimonio, porque permite solucionar sus diferencias y encontrar verdadera armonía. El amor siempre busca el acuerdo, porque el amor siempre busca la unión por medio de una solución a los problemas. Pero, una aclaración: no me refiero a llegar aun supuesto acuerdo acerca de cuestiones morales o bíblicas claramente definidas en las Escrituras. En estas áreas no se debe ceder lugar por ninguna razón.

Las áreas en las cuales se puede llegar a un término medio, cediendo lugar de cada parte, son aquellas que realmente no son de naturaleza espiritual o moral. El apóstol Pablo comenta que existen cuestiones en la vida cristiana que pueden ser causa de conflicto, aunque en sí no tienen ningún beneficio espiritual. Dice a los corintios, “Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues no porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos” (1 Cor.8:8). Por ejemplo, esa misma cuestión era motivo de conflicto entre algunos cristianos de aquel tiempo. Por eso, el apóstol les animaba a buscar un punto de acuerdo, escogiendo por amor el abstenerse de lo que pudiera causar dificultad o tropiezo a sus hermanos.

Precisamente porque tienen que ver con opiniones y preferencias, casi todos los puntos de desacuerdo en el matrimonio se encuentran fuera del área de lo moral o espiritual. Esos puntos son los que se tienen que considerar, para llegar a un acuerdo mútuo. Aún así, casi cada semana hablo con parejas que tienen discusiones explosivas acerca de tales cuestiones como: el presupuesto familiar, la educación de los hijos, o cómo la familia pasará sus vacaciones...todas éstas son más bien cuestiones de punto de vista personal. Por eso estoy seguro de que, si ustedes dos hacen la decisión de amar el uno al otro sin egoísmo, podrán encontrar acuerdo y armonía en las áreas de conflicto.

6. Hay que dialogar acerca de las diferencias. La forma más rápida para llegar a ese acuerdo, es sentarse ustedes a hablar, específicamente y completamente, acerca de sus diferencias. La comunicación abierta es la vía más útil para que los dos expongan sus razones y puntos de vista personales. Dios mismo nos invita a dialogar con él acerca de las diferencias entre él y nosotros (Isa.1:18). Dios envió profetas durante toda la historia, y finalmente a su Hijo, para poder comunicarse y dialogar con el hombre. Dios quiso comunicarse y razonar con nostotros para que aquellas tremendas diferencias entre él y nosotros pudieran ser solucionadas.

La comunicación abierta no solamente permite que razonemos juntos; también es lo que da entendimiento. Regularmente me encuentro con personas que me dicen que no entienden a su pareja, ni si quiera entienden por qué está molesta o enojada. Esto me muestra que aquel matrimonio padece de problemas de comunicación.

¿Quieres entender a tu pareja? Entonces, los dos deben tomar el tiempo para comunicarse en amor, con paciencia y sinceridad. Si al empezar a hablar acerca de lo que piensan y sienten, el uno o el otro empieza a calentarse, tomen unos minutos de descanso para permitir que se calmen. No se rindan ante la dificultad: por eso no han podido progresar. Necesitas exponer a tu pareja lo que piensas y lo que sientes. También, debes prepararte para escuchar sus razones, porque su punto de vista también es igualmente válida.

7. Decídete que vas a dar en amor. El amor es la motivación más fuerte para solucionar las diferencias en tu matrimonio. El amor es la razón por la cual ustedes buscan un plan para solucionar sus conflictos. El amor es también la motivación para llevar a cabo los acuerdos que han tomado, cuando ya se han comunicado. Además, el amor es lo que te da fuerza para perdonar cuando tu pareja no logre cumplir el acuerdo (1 Pedro 4:8). El amor es clave en todos los aspectos.

Pero aun más importante, el amor es lo que te motiva a dar cuando no sientes el deseo de dar. La Biblia contínuamente nos recuerda el ejemplo del amor de Dios como la mejor forma de solucionar su conflicto con el hombre. Dice, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito...” (Juan 3:16). El amor fue la motivación del Padre para dar lo más precioso, su Hijo de amor (Col.1:13). El apóstol Juan nos exhorta, “Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también amarnos unos a otros” (1ª Juan 4:11).

En el amor está la respuesta que buscas: el amor se expresa más perfectamente cuando se da. Esto hace que ustedes puedan llegar a una solución para las diferencias que tienen, porque este tipo de amor estimula a tu pareja a dar también. La Biblia nos manda, “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras” (Heb.10:24). ¡Ya sabes qué hacer para estimularle a la ira y al disgusto! Pero cuando en amor tú das a tu pareja, cierras la brecha entre ustedes. Por eso, identifica cómo y en qué áreas puedes dar más, áreas donde hasta ahora sólo has mostrado resistencia y terquedad. Busca oportunidades durante el día para identificar las necesidades de tu pareja, para dar lo que necesita. Determina en tu corazón ser el más generoso.

8. Muestra respeto. Mostar respeto en áreas de diferencia es indispensable para mantener paz, lo cual en su turno permite que ustedes logren cambios duraderos. La Biblia da un mandamiento recíproco a los matrimonios: “Por lo demás, cada uno de ustedes ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido” (Efes.5:33). Nota cómo el amor y el respeto funcionan juntos. Estas dos cualidades siempre tienen que funcionar juntos, porque la una engendra la otra. Aunque a la esposa le exhorta a respetar a su marido, esto no implica que el marido no haya de respetar también a su esposa; así mismo la exhortación al marido a amar a su mujer no implica que la esposa no haya de amar también a su marido. El amor respetuoso es el pegamento que une el matrimonio aun cuando existen fuertes diferencias entre ustedes.

¿En qué formas pueden ustedes mostrar respeto el uno al otro? El respeto es, fundamentalmente, una actitud de consideración y cuidado que se manifiesta en todo lo que haces y dices. Demuestras respeto si pones en práctica con tu pareja todos los puntos que hemos tocado en este artículo. Demuestras respeto a tu pareja cuando no actúas en forma egoísta, cuando no obligas a tu pareja a hacer tu voluntad. Demuestras respeto en el tono de tu voz cuando hablan de posibles soluciones a sus diferencias. Demuestras respeto a tu pareja cuando no le menosprecias; también cuando le muestras una disposición de reconocer tus propias faltas y buscar perdón. Cuando dos personas tienen esta definición del respeto, no existe problema entre ellos que no se pueda solucionar.

9. Aprende a aceptar. La aceptación es en verdad el logro supremo del cristiano maduro en cuanto a las diferencias que tiene con su pareja. ¿A qué me refiero? La aceptación significa que tú reconoces que estas diferencias existen porque ustedes son dos personas diferentes. También significa que tú reconoces que es imposible que ustedes lleguen a ser exactamente iguales. ¡Nunca va a suceder! Si aún guardas una expectación de que esto suceda, nunca tendrás satisfacción. Tal vez digas, “Yo no estoy exigiendo que él/ella sea como yo.” Entonces, ¿por qué le criticas? ¿Por qué te molesta que no haga las cosas como tú las haces? Tus palabras revelan lo que en verdad sientes y piensas.

La aceptación no significa la resignación. No significa que dejes de buscar soluciones, ni que permitas que tu pareja te trate mal. La aceptación de las diferencias entre ustedes es sencillamente el fruto del Espíritu manifestándose en ustedes. Llegarán ustedes a mostrar más paciencia y benignidad el uno al otro mientras soportan en amor las diferencias que tienen. Mostrarás más bondad, y más dominio propio, mientras demuestras fidelidad y generosidad a tu pareja (Gál.5:22-23). En verdad, éstas son las formas más efectivas de solucionar los conflictos causados por sus diferencias, y al mismo tiempo lograr la profunda intimidad que deseas en tu relación con tu pareja.

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Be assured that His love for you is more than just words in some book that say "I love you." He has proven His love for you by demonstrating it before the eyes of all men.

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New Believers

There are two things you need to know once you’ve asked Jesus to take over your life. First, you need to understand what has just happened to you. Second, you need to know what the next steps you should take to begin growing in your Christian walk.

If you will take the time to open your Bible right now, you will begin to experience the joy of understanding God's glorious promises to you. Begin by reading the questions below.

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