¿CÓMO DEBE UN ESPOSO DIRIGIR A SU ESPOSA Y A SU FAMILIA?

 

Uno de los problemas más grandes que muchas familias enfrentan hoy en día es la falta de liderazgo de parte del esposo. Algunos esposos no reconocen que Dios los ha predestinado para este papel, otros simplemente no saben cómo dirigir; mientras que otros se niegan a tomar el mando. Este problema surge una y otra vez en las sesiones de asesoramiento matrimonial. La mayoría de los hombres que asesoro no se da cuenta de que muchos de los serios problemas en sus hogares son consecuencias directas de su falta de liderazgo. Es evidente que la falta de autoridad del esposo desencadena una serie de problemas matrimoniales, económicos e incluso dificultades en la crianza de los hijos. Por lo tanto, exploremos por qué los esposos no toman el mando y cómo pueden comenzar a dirigir a su esposa y a su familia.

¿Por qué los hombres de hoy no toman el mando en el hogar?

Existen muchas razones por las cuales los hombres no toman el mando. Permíteme citar algunas de ellas. (1) Muchos hombres no crecieron con un buen modelo de liderazgo masculino en el hogar. (2) Algunos pastores no instruyen sobre la autoridad del esposo porque temen ser acusados de machistas. (3) Muchos esposos simple-mente son holgazanes y

prefieren cederle la autoridad en el hogar a sus esposas. (4) Otros esposos sencillamente se rinden porque sus esposas desafían su autoridad en el hogar y les recuerdan las malas decisiones que ellos tomaron en el pasado. (5) Algunos esposos son manipulados por sus esposas por medio de lágrimas, abstención de relaciones sexuales o acoso verbal para abdicar su mando. Con el pasar de los años, he descubierto que estas son sólo algunas de las razones que les impiden a los hombres asumir la responsabilidad que Dios predestinó para los esposos. Es esencial comprender que Dios no aceptará ninguna de estas razones como excusa válida para justificar a un esposo que no toma el mando en su hogar.

¿Cómo puedes estar seguro de tu llamado a ser el líder del hogar?

Cuando el apóstol Pablo le escribió a la iglesia en Éfeso, claramente afirmó que el esposo debe tomar el mando del hogar. El ordenó: “Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo” (Efesios 5:22-24). La palabra cabeza en este pasaje significa el jefe o el encargado. Pablo directamente instituyó los preceptos que le confieren al esposo la responsabilidad de dirigir a su esposa. Es más, Pablo usó el ejemplo de Cristo como cabeza de la iglesia para que todos comparáramos nuestras acciones con las de Él. Por consiguiente, esposos, si quieren ser discípulos de Jesús, observen a su Amo y Maestro…el modelo supremo del liderazgo masculino.

¿Qué significa el asumir la responsabilidad de líder en el hogar? ¿Qué debes hacer?

1. Dirige con amor. El liderazgo del esposo en el hogar debe estar firmemente arraigado en el amor. ¿Por qué? Porque el amor es el meollo que debe gobernar todo lo que dices y haces. Toma nota de lo que Pablo les dijo a los líderes de la iglesia en Corinto: “Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe; sean valientes y fuertes. Hagan todo con amor” (1 Corintios 16:13-14 NVI). Asimismo, si necesitas cambiar las cosas en el hogar, debes ser fuerte, valiente, actuar en fe y andar en amor. Sí, puedes ser fuerte y amoroso a la vez.

Jesús es el modelo supremo de un líder; Él era fuerte y también cariñoso según lo exigiera la situación. Podía arrojar a los cambistas del templo pero también podía llevar a un niño en brazos o llorar por Jerusalén. Por lo tanto, todo lo que hagas como esposo y líder, hazlo con fuerza, valentía y amor

2. Dirige con iniciativa. El amor te motivará, antes que nada, a ser un iniciador. La iniciativa está al centro del liderazgo verdadero. Un líder no espera a que otros le den ideas, él incita y toma el primer paso. El amor de Dios inició una relación con cada uno de nosotros, y le correspondimos por ese mismo amor. “Nosotros amamos porque Él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Jesús vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lucas 19:10). Jesús fue el iniciador.

¿Eres el líder de tu familia?

Si amas a tu esposa como Cristo amó a la iglesia, tú serás el iniciador en la relación. ¿Qué quiero decir con esto? Tú fijarás el tono espiritual en el hogar; iniciarás las devociones y la oración familiar. Iniciarás la solución de los problemas, la comunicación para resolver los conflictos, y determinarás cómo se gastará el dinero. Buscarás oportunidades para pasar tiempo con tu esposa. Tú te adelantarás en estas y en otras áreas del matrimonio porque eres el líder. Cuando hagas esto, tu esposa reconocerá, de una manera muy práctica, cuánto te interesas por ella y por el bienestar de la familia. Tu liderazgo hará que ella confíe en ti.

3. Dirige con tu ejemplo. El amor te ayudará a dirigir con tu ejemplo. Jesús sabía que Su ejemplo era esencial y reconoció este hecho cuando les dijo a los discípulos, “les he dado ejemplo, para que como Yo les he hecho, también ustedes lo hagan” (Juan 13:15). Pablo siguió el modelo de Cristo y también exhortó a sus seguidores a que hicieran lo mismo: “Sean imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo” (1 Corintios 11:1). ¿Puedes decirles estas palabras a tu esposa e hijos?

Si quieres que tu esposa e hijos te respeten como el líder del hogar, es importantísimo que seas un buen ejemplo.   ¿Quieres que tu esposa e hijos te respeten simplemente por que eres cabeza del hogar, o porque han observado tu conducta piadosa, tu cariño y tu andar cristiano?

Reflexiona por un momento, ¿diriges el hogar con tu ejemplo? ¿Modelas la piedad, la paciencia, la pureza, la fe, la búsqueda de Dios, la autodisciplina y la entrega a la moralidad? ¿Puedes decirles a tu esposa e hijos, “quiero que sigan a Cristo así como lo sigo yo?”   Y cuando fallas, ¿reconoces tu falta de una manera franca y humilde? Uno respeta a la persona que con sinceridad admite sus faltas; la familia pierde el respeto cuando éstas se encubren.

4. Dirige en el mando. ¿Te das cuenta de que como esposo, eres el gerente de tu familia? Esto no significa que tú lo haces todo en la familia, sino que debes asegurarte de que todo se hace. Pablo explicó este principio del liderazgo cuando instruyó a Timoteo sobre las cualidades necesarias para los hombres que habrían de tomar el liderazgo de la iglesia. El enseñó, “pues si un hombre no sabe cómo gobernar su propia casa, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? (1 Timoteo 3:5)”. La palabra gobernar es la mejor traducción de esta palabra griega.

Tú eres el gerente del hogar al igual que la persona que supervisa y dirige un negocio o empresa. Para dirigir eficientemente necesitas estar al tanto de todo lo que ocurre en el hogar. Esto significa que debes interesarte por la vida espiritual de cada persona en el hogar, cuidar de las finanzas, supervisar la disciplina de tus hijos y asegurarte de que se llevan a cabo los asuntos prácticos del hogar. Sí, esto es bastante, pero es la responsabilidad de la cabeza del hogar. Ahora bien, consideremos estas responsabilidades en más detalle.

5. Dirige en lo espiritual. ¿Cómo diriges espiritualmente a tu esposa e hijos? Para llevar a cabo esta tarea primero tienes que ser un hombre espiritual. Es obvio que no puedes dirigir a alguien a un lugar que no conoces. Jesús se refirió a esto cuando reprendió a los fariseos diciendo, “Déjenlos; son ciegos guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mateo 15:14). Jesús usó una metáfora para ilustrar que estos líderes religiosos tenían una ceguera espiritual y por lo tanto no eran capaces de cumplir con las responsabilidades del liderazgo.

¿Tienes la visión espiritual necesaria para dirigir a tu esposa e hijos al reino? Si no conoces la verdad, ¿cómo podrás dirigirlos en ella (Salmo 25:5)? Para llegar a ser este tipo de líder debes hacer lo que Jesús ordenó: “busquen primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (Mateo 6:33). Si no te adelantas en buscar el reino primero, los otros aspectos de tu liderazgo no alcanzarán el objetivo que deseas con tu esposa e hijos. ¿Por qué? Porque ellos notarán la contradicción entre lo que les dices que hagan y el ejemplo que tú les das.

El amor es el meollo que debe gobernar todo lo que dices y haces.

¿Tiene Jesucristo prioridad en tu vida? ¿Es Él tu primer amor (Apocalipsis 2:4-5)? ¿Te entregas a diario a la palabra de Dios y a la oración para guiar a tu familia en la verdad? ¿Eres un hombre que practica lo que predica? Así es como comienza y se mantiene el liderazgo verdadero.

He descubierto que la manera más fácil y sencilla de ministrar, con regularidad, a mi esposa y a mi familia es siguiendo el principio que nos dio Moisés: “Amarás al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. ‘Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Las enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”

(Deuteronomio 6:5-7 se agregó subrayado). Comparte lo que Dios te mostró ese día en tu lectura de las Escrituras cuando se sientan a cenar, cuando viajan en el auto o a la hora de acostarse. Si Dios te ha plantado Sus palabras en el corazón, compártelas con tu familia. Cuando lo haces, lavas a tu esposa e hijos con el agua de la Palabra de Dios (Efesios 5:26-27). Así es como los alimentas con la verdad de Dios (Efesios 5:29; Efesios 6:4). Por lo general, cuando te sientas, caminas o te acuestas, estás con tu esposa e hijos. Por lo tanto, aprovecha estas oportunidades.

6. Dirige en lo moral. El liderazgo moral se deriva de la intensidad de tu vida espiritual. Si no te has entregado completamente a Cristo, tus principios morales no serán muy firmes. ¿Por qué? Porque si tu corazón no está anclado en la verdad de la Palabra de Dios, te guiaras por tus sentimientos, tus emociones o la opinión de los demás. La Palabra de Dios debe ser el fundamento de toda decisión moral que tomas en la vida y en el hogar. Esta es la única manera de recibir las bendiciones que Dios te ha prometido. Jesús contaba con que cada uno de nosotros discerniría lo bueno y lo haría. Él desafió a las multitudes un día: “¿Y por qué no juzgan por sí mismos lo que es justo? (Lucas 12:57). Él quería que ellos tomaran decisiones morales y que vivieran con rectitud. Por consiguiente, ¿está tu moralidad basada en tu propio egoísmo o en la verdad de Dios? ¿Es tu vida un ejemplo de transigencias o de los preceptos piadosos que les infundes a tu esposa e hijos? ¿Hablas la verdad con amor o la tiñes cuando te conviene? Las respuestas a estas preguntas determinarán la moralidad de tu liderazgo en el hogar.

7. Dirige en la reconciliación. Un aspecto esencial en el liderazgo moral y espiritual en el hogar es tomar el primer paso hacia la reconciliación después de un conflicto con tu esposa o tus hijos. Recuerda que Jesús dio el primer paso para iniciar la reconciliación contigo. El vino “a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). Para seguir Su ejemplo, tú debes hacer lo mismo. Esto es el liderazgo verdadero. Sin embargo, ¿eres tú el que se marcha y tira la puerta por detrás cuando surge un conflicto? ¿Haces pucheros cuando tu esposa no está de acuerdo contigo? ¿Endureces el corazón o manipulas las emociones de tu esposa o hijos con arranques explosivos o con un silencio sepulcral? Si es así, esto es una indicación de inmadurez espiritual y comportamiento infantil. Necesitas madurar, tomar el mando y humillarte para buscar una solución. Después de una pelea, toma el primer paso en busca de la reconciliación. Jesús dijo, “¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad para sacar la mota del ojo de tu hermano” (Mateo 7:5). En otras palabras, Jesús lo considera una hipocresía señalar las faltas de otros antes de examinar las nuestras. Él también dijo, “Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” (Mateo 5:23-24). Véase también Mateo 18:15.

¿Es así como tratas los conflictos con tu esposa e hijos? ¿Te adelantas a tomar el primer paso? ¿Admites tu culpa y buscas una solución, o te marchas? ¿No te agrada que Jesús se adelantó en tu vida y fue en busca de la reconciliación contigo? Comienza a tomar la delantera en esta área en el hogar. No te arrepentirás.

8. Dirige con tu servicio. Otro aspecto muy importante del liderazgo es el ser siervo del hogar. Puede que estés pensando, ¿Por qué debo ser siervo si soy cabeza de mi hogar? Vuelvo a repetir, mira a Jesús, ¡tu ejemplo principal! Él demostró una y otra vez que no le molestaba ensuciarse las manos para servir a los demás. Después de todo, les lavó los pies a los discípulos, y ¡habrán estado muy sucios después de caminar por toda Judea! Observa lo que dijo Jesús luego de lavarles los pies, “Pues si Yo, el Señor y el Maestro, les lavé los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Porque les he dado ejemplo, para que como Yo les he hecho, también ustedes lo hagan. En verdad les digo, que un siervo no es mayor que su señor, ni un enviado es mayor que el que lo envió” (Juan 13:14-16). Por lo tanto, si tu Maestro y Señor lavó los pies de los discípulos no es denigrante el hacer los quehaceres de la casa.

No obstante, algunos esposos me dicen, “yo no cambio pañales.” “Yo no lavo ropa.” “Yo no friego platos”. A estos hombres, por lo general, les digo, “eso es como si Jesús dijera, ‘Yo no lavo pies’”. Obviamente, es todo lo contrario. Sí, esos quehaceres no son parte de tus obligaciones principales, pero si al final del día tu esposa está estresada y tú te sientas a leer el periódico o a entretenerte con videojuegos y te niegas a ayudarle porque “trabajaste todo el día” habrás fracasado como líder. Un líder seguirá el ejemplo de su Señor y se levantará a servir.

9. Dirige en la toma de decisiones. Dejé este tema hasta el final del artículo por una razón muy particular. Yo creo que la toma de decisiones es uno de los aspectos más difíciles del matrimonio. La razón es porque si no estás dirigiendo piadosamente en las áreas antes mencionadas, tu esposa no te respetará como cabeza de familia en la toma de decisiones. Después de muchos años de asesorar matrimonios, he concluido que existe una correspondencia entre estos.

Si tu corazón no está anclado en la veracidad de la palabra de Dios, te dejarás llevar por tus sentimientos, tus emociones o la opinión de los demás.

Sin embargo, si tomas el mando en amar, en iniciativa, en la vida espiritual, en ministrar a tu esposa e hijos, en la moralidad y en servir, la mayor parte de las esposas no tendría dificultad en someterse a tu liderazgo en la toma de decisiones. ¿Por qué? Porque tu esposa confiará en tu entendimiento espiritual, tu amor por ella y en tu habilidad para tomar decisiones desinteresadas. Ella ya habrá presenciado tu liderazgo en varias situaciones. Por lo tanto, primero debes decidir si realmente quieres ser cabeza del hogar en todas estas áreas antes de tomar el mando en las decisiones. Si tu esposa se niega a someterse a tu autoridad en el hogar, determina si has demostrado liderazgo en todas estas áreas.

¿Cómo se incorpora el liderazgo bíblico en la toma de decisiones? Te sugiero que como cabeza del hogar, primero debes obtener todos los datos necesarios para tomar una buena decisión. Salomón advirtió, “El camino del necio es recto a sus propios ojos, pero el que escucha consejos es sabio” (Proverbios 12:15). “El que responde antes de escuchar, cosecha necedad y vergüenza” (Proverbios 18:13). ¿Averiguas todos los datos importantes? ¿Consideras todas las opciones antes de tomar una decisión? Para tomar buenas decisiones es esencial tener todos los datos.

Luego, permite que el amor te de la sensibilidad y el interés por el bien de otros más que por el tuyo propio. Pablo dijo, “No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás” (Filipenses 2:3-4). ¿Consideras los intereses de tu esposa y de tu familia, o solamente lo que es más fácil para ti? Lo más fácil no siempre es lo más prudente.

Además, ¿buscas maneras de llegar a un acuerdo con tu esposa? Tu forma de hacer las cosas no siempre será la más adecuada ni la mejor. Sin embargo, no siempre es posible coincidir, especialmente si el tema trata cuestiones morales o bíblicas. Si los temas no tratan principios morales o bíblicos, es mejor   llegar a un compromiso. La relación sexual es un buen ejemplo de un tema en el que debes llegar a un acuerdo mutuo en lugar de imponer tus deseos. Pablo dijo lo siguiente tocante a esto, “Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No se prive el uno del otro, excepto de común acuerdo y por cierto tiempo, para dedicarse a la oración. Vuelvan después a juntarse, a fin de que Satanás no los tiente por causa de falta de dominio propio” (1 Corintios 7:3-5). Las palabras común acuerdo en este pasaje demuestran que Dios les encomienda que se adapten el uno al otro.

Pablo declaró que hay ciertas cosas controvertidas en la vida cristiana que de hecho no tienen ningún beneficio espiritual ni moral. Él le explicó a la iglesia en Corinto que “la comida no nos recomendará a Dios, pues ni somos menos si no comemos, ni somos más si comemos” (1 Corintios 8:8). Esto causó una controversia entre los creyentes en esa iglesia. Por consiguiente, él les sugiere a estos creyentes que convengan en refrenar amablemente sus deseos y no tomar ninguna acción que haga tropezar a sus hermanos (1 Corintios 8:9).

La mayoría de los temas controvertidos en el matrimonio son cuestiones secundarias y por lo tanto, debes tratar de llegar a un acuerdo mutuo. Frecuentemente platico con parejas que discuten acaloradamente sobre cosas tal como: ¿Cómo se gastará el dinero? ¿Qué disciplina se le aplicará a un hijo? o ¿dónde irá de vacaciones la familia? Estoy seguro de que si te propones a amar desinteresadamente lograrás llegar a un compromiso.

Si tu esposa no condesciende con tu decisión, pídele al Señor entendimiento y sinceramente considera lo que ella te ha dicho. Si no necesitas tomar una decisión de inmediato, es mejor esperar y considerar el tema más a fondo en vista de la Palabra, la oración y, si es necesario, el asesoramiento. Si después de este proceso aún no llegan a un acuerdo, al final, la decisión es tuya por ser cabeza del hogar. Es esencial que tomes el mando en ese momento para evitar que el hogar se quede estancado y, por consiguiente, inactivo. Pero, recuerda que la familia tendrá que vivir con las consecuencias de tu decisión. Por lo tanto, actúa con prudencia. Debes tener en mente que llegará el día en que tendrás que explicarle a Dios tus decisiones. ¿Por qué? Porque tú eres el encargado y cabeza de tu familia. Es una responsabilidad imponente y aterradora, ¿no crees?

Un último comentario: Habrá ocasiones en las que no debes escuchar a tu esposa y ella no está obligada a escucharte a ti ni a someterse a tu autoridad. ¿Cuándo es aceptable esto? Cuando el uno le pide al otro que haga algo inmoral. Nunca debes escuchar ni someterte a un pedido perverso. Ambos, esposos y esposas me han dicho que su pareja les ha pedido que mientan en su declaración de impuestos, que participen en intercambio de esposas, que defrauden a alguien en un negocio o que hagan algo ilegal. Es obvio de que estas cosas son perniciosas y no debes participar en ellas.

¿Qué te inducirá a asumir la posición del líder de la familia?

No es suficiente saber cómo ser el líder del hogar. Puedes tener toda la verdad del mundo, pero si no la pones en práctica, no te sirve de nada. Refiriéndose a ser siervo Jesús dijo, “Si saben esto, serán felices si lo practican” (Juan 13:17). Caballeros, permítanme decirlo claramente: Dios te bendecirá a ti y a tu familia si asumes el liderazgo que Él destinó para ti.

¿Crees tú que Dios te ha llamado a ser el líder del hogar? Tu corazón no captará esta verdad, a menos que obedezcas Su llamado a asumir el cargo de líder. Así es como David se dio cuenta de su llamado a ser el líder de la nación Israelita. En sus últimas palabras antes de morir, David reveló como el Señor lo elevó para dirigir, “Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Aquel varón que fue levantado en alto, el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel: ‘El espíritu de Jehová habló por mí, su palabra está en mi lengua. El Dios de Israel ha hablado, me habló la Roca de Israel: “Habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Dios’” (2 Samuel 23:1-3 RV). Estos son algunos de los principios más importantes del liderazgo que se encuentran en la Biblia. David reconoció que su llamado al liderato de Israel fue a consecuencia de la unción de Dios la cual permitió que Dios hablara por medio de él. Dios también le habló a David y le ordenó ser justo y gobernar en el temor de Dios. Observa estos tres puntos: (1) Dios habló con él y le encargó ese puesto. Esto le dio la confianza para asumir el liderato. (2) El debía ser justo en todas sus decisiones. (3) Él debía respetar a Dios para poder dirigir justamente a los demás, ¿Quieres que Dios hable por medio de ti y que te utilice como hombre piadoso para dirigir a la familia? Pídele que le hable a tu corazón y que te capacite con Su unción para que seas el hombre que Él te ha llamado a ser. Sólo entonces serás justo y dirigirás el hogar en el temor de Dios. ¿Por qué no le pides que comience Su obra en ti hoy mismo?

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There are two things you need to know once you’ve asked Jesus to take over your life. First, you need to understand what has just happened to you. Second, you need to know what the next steps you should take to begin growing in your Christian walk.

If you will take the time to open your Bible right now, you will begin to experience the joy of understanding God's glorious promises to you. Begin by reading the questions below.

Then, look up the Scriptures and fill in the answers. To help locate the references, use the table of contents in your Bible. All the references are in the New Testament.

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